
“El verbo se hizo carne y habito entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del padre, lleno de gracia y de verdad”
(Juan 1:14).
Necesitábamos un Salvador, nada podíamos hacer, porque Dios en su Justicia y santidad no puede soportar la inmundicia y pecado del hombre. Jesús vio nuestra condición, de “muertos en delitos y pecados”, y descendió desde su trono de gloria, se vistió de debilidad humana para entendernos profundamente, y actúo, para rescatarnos.
Vio nuestra necesidad de perdón.
“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3: 23
2.-Nos dio el medio de perdón. Su sangre preciosa
“A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” Romanos 3:25
3.-Nos indicó la autoridad del perdón. Dios el padre
“… ¿Quien puede perdonar pecados sino solo Dios? marcos 2:7
4.-Nos enseñó la condición del perdón. El arrepentimiento
“y que se predicase en su nombre, el arrepentimiento y el perdón de pecados…” Lucas 24:47
5.-Nos dejó la seguridad del perdón. Su palabra
“os escribo a vosotros hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre” 1º de Juan 2:12
Jesucristo el justo, a través de su muerte vicaria nos dejo un camino abierto, y ahora podemos acercarnos “Confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16)
¿Qué esperas? Jesús ya hizo todo lo necesario.
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