martes, 30 de septiembre de 2014

Descubre a Dios como lo hizo Job

"En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. Este hombre se llamaba Job. Job 1:1."


Tú ya sabes que Dios no causa los problemas de tu vida, él –a veces– solo los permite. Y cuando lo hace, hay alguna razón que nosotros podemos desconocer, y –en algún momento– nos mostrará que fue para bien.
Job hacía todo bien. Era un hombre recto e intachable. Realmente conozco a pocos que podría catalogar así. De hecho, creo que nadie me catalogaría de esa manera. Y a pesar de su temor de Dios, de vivir apartado del mal y de orar cada día, perdió todo. Las bendiciones de Dios tienen alcance eterno, aunque en algún instante de tu vida puedas no sentirlas.
La historia de este hombre de Uz nos deja muchas enseñanzas, que van desde la amistad hasta tu concepto de Dios, pasando por la familia, las riquezas, la entrega y el mundo supraterreno, para el que somos espectáculo. De todas estas temáticas, y muchas otras que el relato bíblico presenta, quiero detenerme en dos.
1) ¿Cuál es tu idea de Dios? ¿Qué es lo que tú piensas de Dios cuando estás solo en lo oscuro de tu dormitorio? ¿Qué significa Dios para ti cuando se cierra la puerta de tu cuarto? ¿Cómo te relacionas con Dios cuando estás afuera del templo? ¿Quién es Dios para ti, cuando tu respuesta puede ser silenciosa, personal y secreta?
2) No conocemos a Dios. Como dice Job en el capítulo 42, versículo 5: “De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos”. Nos conformamos con lo que los otros nos dicen sobre Cristo, sobre el cielo, sobre Dios.
Creemos que es suficiente repetir mecánicamente una oración que no dice nada importante. Pensamos que con lo que papá y mamá y la maestra de Escuela Sabatica infantil nos enseñaron, y los videos que vimos, es suficiente para conocer al Rey de reyes y Señor de señores. ¡Qué lamentable! ¡Qué vergonzoso! Consentir en limitar nuestro entendimiento de Dios a los comentarios que otros –por mejor intencionados que sean– hicieron alguna vez.
Creo que el Cielo está cansado de cristianos que “de oídas oyeron hablar” de un Salvador que dio la vida por ellos. Creo que es el momento de hacer como Job: verlo con tus propios ojos.

jueves, 18 de septiembre de 2014

DESIERTO ESPIRITUAL



Hay periodos en la vida de todo creyente que pasa por “desiertos espirituales”, y es que llamo desierto espiritual a esos periodos de sequedad, en donde por alguna razón dejamos de ser sensibles a lo espiritual, en donde no dan ganas de orar, en donde lo espiritual nos llega a parecer hasta aburrido y en donde por alguna razón no sentimos la presencia de Dios sobre nuestras vidas como en otros momentos la hemos sentido.

Un “desierto espiritual” es ese periodo en donde sentimos que nuestras oraciones son secas, en donde entonar una alabanza pareciera solo una simple repetición de palabras, en donde estamos más concentrados en lo secular más que en lo espiritual, en donde hasta hemos perdido el objetivo que en algún momento nos trazamos.
Es duro estar en ese periodo de desierto espiritual, nadie piensa en llegar allí en realidad, pero todos en algún momento llegamos a ese punto, no porque lo queramos, sino que muchas veces es consecuencia de nuestro bajo nivel de comunión con Dios o es producto de permitir que los problemas que nos rodean le ganen la partida a nuestra fe.

Un desierto espiritual es uno de esos periodos que nadie quiere vivir, es uno de esos momentos que nadie nos dijo que pasaríamos, es un tiempo en donde deseamos satisfacernos de Dios, en donde tenemos una sed enorme de Él pero por alguna razón no podemos saciarnos. Esos desiertos son los que destruyen la vida espiritual de las personas si no lo logran superar, son esos desiertos los que hacen de un siervo, un esclavo de la rutina y poco a poco lo aleja de Dios.

Quizá hoy te encuentres en un desierto espiritual, en donde tu corazón se ha endurecido, en donde ya no eres tan sensible como antes lo fuiste o donde ya no ves las cosas de la misma manera que antes las veías.

Este es el día en el que tienes que comenzar a salir de ese desierto, es hoy el momento en donde tienes que proponerte en tu corazón salir adelante, no es posible que ese desierto te derrote, no es posible que todo lo que avanzaste quede desperdiciado en ese desierto.

Hoy tienes que salir de ese desierto espiritual de una vez por todas, tienes que comenzara orar con sinceridad, tienes que alimentarte de la Palabra de Dios con un corazón humilde, no hay fórmula mágica para salir de allí, solo la humildad y sencillez de corazón puede hacer que vuelvas a ser el mismo creyente que un día fuiste.

Reflexiona muy bien (Lamentaciones 3:40) que fue lo que poco a poco te fue llevando a ese desierto y al detectarlo comienza por cambiar cada cosa que en su momento hiciste mal. Si dejaste orar, es hora de comenzar paulatinamente a hacerlo nuevamente, es necesario que forjes un hábito de oración, si dejaste de leer la Biblia es hora decomenzar nuevamente a leerla diariamente, si dejaste de congregarte es hora de poner tus ojos en Dios y no en el hombre y comenzar a congregarte, si dejaste de hacer lo bueno porque te cansaste de ser bueno, es hora de que con humildad comiences nuevamente a hacer lo bueno, no para agradar al ojo humano, sino para agradar a Dios.

En medio de cualquier desierto espiritual puedes encontrar a Dios si lo buscas de todo corazón: “Cuando ustedes me busquen, me encontrarán, siempre y cuando me busquen de todo corazón.” Jeremías 29:13 Traducción en lenguaje actual (TLA).

El salmista David experimento esos desiertos espirituales y escribió: “Oh Dios, tú eres mi Dios; de todo corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti; todo mi cuerpo te anhela en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua.” Salmos 63:1 NuevaTraducción Viviente (NTV).

Dios quiere encontrarse contigo, la pregunta es: ¿Quieres tu encontrarte con Dios?, si realmente tienes sed de Dios tienes que comenzarlo a buscar sin poner ninguna excusa, pero sobre todo, que a la hora de buscarlo siempre tengas un corazón contrito y humillado (Salmos 51:17).


¡Hoy Dios quiere saciar tu sed!

sábado, 13 de septiembre de 2014

Una fe realmente valiosa



“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).


Cuando era niño, ¿alguna vez jugó al “rey de la montaña”? Cuando lograba llegar a la cima de un pequeño montículo, usted podía empujar a los otros abajo, porque ellos trataban de empujarlo a usted, para ser ellos los “reyes de la montaña”. 
En Josué 14, leemos que Caleb enfrentó una ciudad de gigantes, y porque él había seguido fielmente al Señor, tuvo la fortaleza del Señor y dijo: “Dame, pues, ahora este monte” (Josué 14:11,12). 

Todos nosotros enfrentamos gigantes cada día: gigantes de la duda, del temor, del desánimo, de la bancarrota, de la enfermedad, de amistades destruidas. ¿Cree usted que los gigantes que habitaban en la Tierra Prometida, tomaron a Dios por sorpresa? Dios sabía que ellos estaban allí, todo el tiempo. Eran parte de Su propósito para fortalecer la fe de Su gente. Es tiempo de que usted se aferre firmemente a la Palabra de Dios, y crea que lo que Él dice es verdad.
ACTÚE

¿Cuáles son los gigantes que usted está enfrentando hoy? Pídale a Dios fe para conquistar esos gigantes, como lo hizo Caleb, pídale a Dios “que le dé esa montaña”.

martes, 9 de septiembre de 2014

Ver lo que otros no ven


“COMO AGUAS PROFUNDAS ES EL CONSEJO EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE, PERO EL INTELIGENTE SABE ALCANZARLO” (Proverbios 20:5)

Haber sido creados a la semejanza de Dios nos proporciona un potencial asombroso. Pero a veces se requiere un hombre “…inteligente…” p“…alcanzarlo” (Proverbios 20:5b). Muchos de nosotros tenemos el don de ver lo que es obvio.
ara darse cuenta y
Rápidamente “etiquetamos” a las personas como arrogantes, irritables o débiles. Sin embargo, una persona con entendimiento espiritual ve por encima de eso las esperanzas y miedos que hay detrás de su conducta.
Aquéllos que conocían a Pedro, conocían su tendencia a decir disparates, y su impulsividad. Pero Jesús vio más. Por eso lo renombró “Pedro”, que significa `roca’ o `piedra’, que son las adecuadas como base. ¿Te imaginas las caras de los discípulos cuando Jesús dijo: “…tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán” (Mateo 16:18)?
Pedro se convirtió en un pilar y en un líder respetado. Y eso fue así porque Jesús tuvo la capacidad y la voluntad de mirar más allá de sus cualidades superficiales para ver lo que había en su interior.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Prosigo la meta

“Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” 
Filipenses 3:14



Pablo no quería fracasar. Él se esforzó con cada pulgada, con cada onza, con cada nervio, en fin, con cada parte de su cuerpo para ganar el premio. Tenía ambición, pero era una ambición justa, santa. Dijo: “Quiero ganar el premio, y voy ha hacerlo. Voy a ser como un atleta que se niega a tener placeres mundanos. Voy a entrenarme como un atleta. Voy a estar en forma para el Señor Jesús. Voy ha hacer todo lo que sea necesario para ganar.” 
Amigo (a), la Biblia claramente enseña que debemos ser ambiciosos, pero por la razón adecuada, y ésta es Jesús. 
¡Que Dios nos libre de tener ambiciones diminutas y aspiraciones de corta duración!

ACTÚE

Lea 1 Corintios 9:24-27. ¿Quiere usted ganar el premio del cual habla Pablo? Entonces, ¿qué está esperando? Golpee su cuerpo, y hágalo su esclavo. Tenga cautivo cada mal pensamiento. Póngase la armadura y salga a la batalla.

jueves, 4 de septiembre de 2014

No es lo que sientes, es lo que crees


"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."

Hebreos 11.1

En ocasiones cometemos el error de dejarnos llevar por lo que sentimos en lugar de por lo que creemos, y cuando nos referimos a creer nos referimos a la fe que tenemos en lo que Dios hará.

A veces las situaciones difíciles que nos toca enfrentar nos hacen sentir mal, desanimados, sin fuerzas, con un enorme peso, pero eso no significa que las cosas vayan a salir mal al final, pues podemos sentir un tsunami de emociones, sin embargo la última palabra de todo lo que sucede siempre la tiene Dios.

A veces nos sentimos débiles, sin fuerzas, con ciertas sensaciones negativas en nuestro cuerpo, pero eso no significa que lo que sintamos es lo que realmente importa, porque mientras nuestros sentimientos se alborotan a consecuencias de las experiencias difíciles que nos toca enfrentar, nuestra fe se fortalece cada día al darnos cuenta que es la única manera de contrarrestar toda clase de sentimientos que nos quiere hacer caer.

Quizá los últimos días has estado pasando por momentos muy difíciles, quizá al ver que todo se ha puesto en tu contra has caído en una depresión muy dura en donde de a poco la fe se te va terminando, pues a ti hoy queremos decirte: No importa lo que sientas, pero si importa lo que crees.

Puedes estar sintiendo toda clase de sentimientos en tu vida, pero sin embargo si tu fe, si tu confianza está puesta en Dios y en lo que Él hará, entonces debes tener la seguridadque al final todo estará bien.

No te dejes vencer por los diferente sentimientos que venga a tu vida a consecuencia de la prueba, al contrario, cuando los sentimientos negativos quieran gobernar tu vida has que tu fe sea el antídoto para disipar toda duda.

Y es que la fe siempre será el antídoto para la duda, la duda solo causa diferentes sentimientos negativos, en cambio la fe te da tranquilidad y esperanza en medio del más difícil panorama.

No te dejes llevar por lo que en este momento sientes, al contrario, lo que realmente importa es lo que crees y estamos seguros que tú crees en que Dios está trabajando para darte la respuesta perfecta a esa situación que te abate, si tan solo sigues creyendo, sitan solo sigues confiando, tienes que tener la seguridad de que Dios obrará a tu favor.

¡Lo que crees tiene más valor que lo que sientes!


lunes, 1 de septiembre de 2014

Echa sobre el Señor tu carga


Echa sobre el Señor tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo. 
Salmos 55:22.
¿La carga es pesada? Échala sobre el Omnipotente. Ahora es tu carga, y te oprime; mas cuando la lleva el Señor, no pesa.
Si todavía debes llevarla, «Él te sustentará». La carga es tuya y no lo es. De tal modo serás sostenido que para ti será una bendición.
Llama al Señor en tu auxilio y podrás mantenerte en pie bajo su peso; de lo contrario, te abrumaría. Nuestro mayor temor es que la prueba nos desvíe del camino del deber; mas esto nunca lo permitirá el Señor. Si somos sinceros con Dios, jamás permitirá que nuestra aflicción nos separe de nuestro recto camino. En Jesús nos acepta como justos y en Jesús nos guardará.
¿Y en el momento presente? ¿Piensas ir solo al encuentro de las pruebas de este día? ¿Quieres que sean tus hombros llagados de nuevo con la carga opresora? No seas tan insensato. Cuéntale al Señor todas tus penas y deposítalas en Él. No arrojes tu carga para volverla a tomar: échala sobre el Señor, y déjala allí. Así podrás caminar con holgura cantando las alabanzas de Aquél que te sostiene en tus penas.
Hoy decido soltar la carga que llevo en las manos de quien me cuida.
Charles Spurgeon / Libro de Cheques Del Banco De La Fe