domingo, 30 de octubre de 2011

MANDAMIENTOS ETERNOS


"Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, pues esto es agradable al Señor"

(Colosenses 3,20).

En el convulsionado mundo de hoy, donde los valores de la familia se han visto trastocados y pisoteados, hay un punto en el que todos estamos de acuerdo: Ya no hay respeto de los hijos hacia los padres., y eso, en gran parte, es nuestra responsabilidad.

Desde pequeños, debemos inculcar en nuestros hijos el respeto, la obediencia y el amor hacia quienes les dieron la vida, “Para que les vaya bien”, como dice el Señor en su palabra. Debemos enseñarles que es un mandato de Dios, el que los hijos han de respetar y honrar a sus padres, y que el respeto no es más que gratitud para quienes, mediante el don de la vida, su amor y su trabajo, les han traído al mundo y les han cuidado y ayudado a crecer en edad, en sabiduría y en gracia, para que puedan ser merecedores de la promesa que este mandamiento lleva “Que les vaya bien, y sean de larga vida sobre la tierra.”

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