sábado, 29 de junio de 2013

CRISTO ESTA PASANDO A TU LADO

Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?
Juan 5: 5-6


Después de treinta y ocho años, ya este hombre se había resignado. Nadie podía ayudarle. Había perdido la esperanza de sanarse y no podía hacer nada solo. Su caso parecía ser definitivo. No importa cuán atrapado se sienta en sus achaques, Dios puede ayudarle en sus necesidades más profundas. No permita que un problema o una causa molesta motive la pérdida de su esperanza. Dios puede hacer una obra especial en su favor a pesar de su condición o aun debido a ella. Muchos han tenido un ministerio eficaz entre las personas que sufren porque lograron triunfar sobre sus propios sufrimientos.

jueves, 27 de junio de 2013

NO HAY BARRERAS EN CRISTO

Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
Juan 4: 7-9

Esta mujer :
(1) era samaritana, miembro de la odiada raza mixta,

(2) tenía una mala reputación, y

(3) estaba en un lugar público.
   Ningún judío respetable le hablaba a una mujer bajo estas circunstancias. Pero Jesús lo hizo. El evangelio es para todos, sin importar raza, posición social ni pecados cometidos. Debemos estar preparados para extender su Reino en todo tiempo y en cualquier lugar. Jesús cruzaba cualquier barrera por predicar las buenas nuevas y, quienes lo seguimos, no podemos hacer menos.

lunes, 24 de junio de 2013

CRISTO, VINO DEL CIELO


El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.
Juan 3: 31-35



El testimonio de Jesús era confiable porque vino del cielo y hablaba de lo que vio allí. Sus palabras eran las mismas de Dios. Toda su vida espiritual depende de cómo responde a una sola pregunta: «¿Quién es Jesucristo?» Si acepta a Jesús únicamente como un profeta o un maestro, tendrá que rechazar su enseñanza, puesto que Él declaró que era el Hijo de Dios, incluso que era Dios mismo. La esencia del Evangelio de Juan es la verdad dinámica de que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Mesías, el Salvador, el que fue desde el principio y seguirá viviendo para siempre. Este mismo Jesús nos ha invitado a aceptarlo y vivir con Él eternamente. Cuando entendemos quién es Jesús, nos sentimos compelidos a creer lo que dijo.

sábado, 22 de junio de 2013

CRISTO ES LA LUZ

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Juan 3: 18-21



Muchas veces la gente trata de salvarse de lo que teme poniendo su fe en cosas que tienen o hacen: buenas obras, capacidad o inteligencia, dinero o posesiones. Pero solo Dios puede salvarnos de lo que en verdad debemos temer: la condenación eterna. Confiamos en Dios reconociendo la insuficiencia de nuestros esfuerzos por alcanzar la salvación y pidiéndole que haga su obra en nuestro favor. Cuando Jesús habla acerca del «que no cree», se refiere a quien le rechaza por completo o hace caso omiso de Él, no al que tiene dudas momentáneas.
Muchas personas no quieren que sus vidas queden expuestas a la luz de Dios porque temen lo que esta pueda revelar. No quieren cambiar. No se sorprenda de que personas así se sientan amenazadas por el deseo suyo de obedecer a Dios y hacer lo que es bueno. Temen que la luz que hay en usted ponga al descubierto algo oscuro en sus vidas. No se desanime. Manténgase en oración por ellas para que comprendan que es mejor vivir en la luz que en la oscuridad.

jueves, 20 de junio de 2013

SALVACION PARA TODOS


Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3: 16




 Todo el evangelio se centra en este versículo. El amor de Dios no es estático ni egoísta, sino que se extiende y atrae a otros a sí. Dios establece aquí el verdadero molde del amor, la base de toda relación de amor. Si uno ama a alguien profundamente, está dispuesto a darle amor a cualquier precio. Dios pagó, con la vida de su Hijo, el más alto precio que se puede pagar. Jesús aceptó nuestro castigo, pagó el precio de nuestros pecados, y luego nos ofreció una nueva vida que nos compró con su muerte. Cuando predicamos el evangelio a otros, nuestro amor debe de ser como el suyo, y estar dispuestos a renunciar a nuestra comodidad y seguridad para que otros reciban el amor de Dios como nosotros.
Muchas personas rechazan la idea de vivir para siempre porque viven vidas tristes. Pero la vida eterna no es la extensión de la miserable vida mortal del hombre; vida eterna es la vida de Dios encarnada en Cristo que se da a todos los que creen como garantía de que vivirán para siempre. En esa vida no hay muerte, enfermedad, enemigo, demonios ni pecado. Cuando no conocemos a Cristo, tomamos decisiones pensando que esta vida es todo lo que tenemos. En realidad, esta vida es solo el comienzo de la eternidad. Empiece, por lo tanto, a evaluar todo lo que le sucede desde una perspectiva eterna.

martes, 18 de junio de 2013

HABLEMOS DEL AMOR DE CRISTO

Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Juan 3: 1-3


Nicodemo fue a Jesús pese a que pudo haber enviado a uno de sus asistentes. Quiso examinar a Jesús personalmente para distinguir entre hecho y rumor. Quizás temía que sus colegas, los fariseos, criticaran su visita, y por eso fue cuando ya era de noche. Más tarde, cuando entendió que Jesús era en realidad el Mesías, habló abiertamente en su defensa (7.50, 51). Como Nicodemo, debemos examinar a Jesús personalmente; otros no lo pueden hacer en nuestro lugar. Luego, si creemos que es lo que Él dice ser, querremos hablar en público a su favor.
¿Qué sabía Nicodemo acerca del Reino? Por las Escrituras sabía que Dios lo regiría, que lo restauraría en la tierra y que pertenecería al pueblo de Dios. Jesús reveló a su devoto fariseo que el Reino sería para todo el mundo (3.16), no solo para los judíos, y que Nicodemo podía pertenecer a él si personalmente nacía de nuevo (3.5). Este era un concepto revolucionario: el Reino es algo personal, no nacional ni étnico, y para entrar en él se requiere arrepentimiento y renacimiento espiritual. Jesús más tarde anunció que el reino de Dios está en el corazón de los creyentes mediante la presencia del Espíritu Santo (Lucas 17.21). Su pleno cumplimiento será cuando Jesús regrese a juzgar al mundo y destruya para siempre al maligno. (véase Apocalipsis 21; 22).

domingo, 16 de junio de 2013

MANTENGAMOS NUESTRA FE

Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.
Juan 2: 23-25



 El Hijo de Dios conoce todo lo relacionado con la naturaleza humana. Estaba al tanto de la verdad expresada en Jeremías 17.9: «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» Nadie es capaz de conocer a fondo la maldad. Jesús discernía y conocía que la fe de algunos seguidores era superficial. Algunos de los mismos que proclamaron creer en Jesús, más tarde gritarían: «Crucifícalo». Es fácil creer cuando todo es emocionante y todos creen en la misma forma. Pero la fe firme permanece cuando no es popular seguir a Cristo.

jueves, 13 de junio de 2013

VIDA PARA TODOS

Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Juan 2: 11


 Los milagros no son simples actos sobrehumanos, sino actos que demuestran el poder de Dios. Casi cada milagro que Jesús hizo fue una renovación de la criatura caída: restaurar la vista, hacer que el paralítico camine, rescatar la vida de la muerte. Crea en Cristo, no porque es un superhombre sino porque es Dios que continúa con su creación, aun en los que somos pobres, débiles, cojos, huérfanos, ciegos, sordos, o con alguna otra necesidad desesperante de restauración.

martes, 11 de junio de 2013

PREDICANDO EN TODO TIEMPO


Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.
Juan 2: 1-2


Jesús tenía como misión salvar al mundo, la más grande misión en la historia de la humanidad. A pesar de esto empleó tiempo para asistir a una boda y participar en las festividades. Quizás nos sintamos tentados a pensar que no debiéramos ocupar tiempo de nuestro trabajo «importante» en asuntos sociales. Pero a lo mejor esas actividades sociales pueden ser parte de nuestra misión. Jesús dio importancia a estas festividades nupciales porque asistían personas y Él vino para estar con ellas. A menudo nuestra misión puede llevarse a cabo en momentos agradables de celebración con otros. Incluya a Jesús lo mismo en sus momentos de placer que en su tiempo de trabajo.

jueves, 6 de junio de 2013

CRISTO EL SALVADOR


El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Juan 1: 29



Cada mañana y tarde, se sacrificaba un cordero en el templo por los pecados del pueblo (Éxodo 29.38–42). Isaías 53.7 profetizó que el Mesías, el Siervo de Dios, sería ofrecido como un cordero. Para pagar la culpa por el pecado, tenía que entregarse una vida; y Dios quiso darse a sí mismo en sacrificio. Los pecados del mundo fueron quitados cuando Jesús murió como el sacrificio perfecto. De esta manera se perdonan nuestros pecados (1 Corintios 5.7). «Pecado del mundo» significa el pecado de todos, el de cada individuo. Jesús pagó el precio de nuestro pecado con la muerte. Usted puede recibir perdón al confesarle su pecado y pedirle su perdón.

martes, 4 de junio de 2013

EL HONOR DE SER SUS SIERVOS

Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.
Juan 1: 27



Juan el Bautista manifestó que no era digno ni de ser esclavo de Cristo. Sin embargo, en Lucas 7.28 Jesús dijo que Juan fue el más grande de los profetas. Si una persona como Juan se siente indigno de ser esclavo de Cristo, ¡cuánto más nosotros debiéramos deponer nuestro orgullo para servir a Cristo! Cuando entendemos de veras quién es Cristo, nuestro orgullo y prestigio desaparecen.


domingo, 2 de junio de 2013

EL ES LA LUZ, CRISTO


En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Juan 1: 3-5


¿Piensa a menudo que Dios nunca logrará entenderlo porque su vida es demasiada compleja? Recuerde: Dios creó todo el universo y nada es demasiado complejo para Él. Lo ha creado a usted, vive hoy y su amor es más grande que cualquier problema que usted pueda enfrentar.
«Las tinieblas no prevalecieron contra ella» significa que las tinieblas de maldad nunca han triunfado ni triunfarán ni apagarán la luz de Dios. Jesucristo es el creador de la vida y su vida ofrece luz a la humanidad. En su luz, nos vemos tal como somos: pecadores en necesidad de un Salvador. Cuando seguimos a Jesús, la luz verdadera, evitamos andar como ciegos y caer en el pecado. Él ilumina la senda que tenemos delante a fin de que sepamos cómo vivir. Él disipa la oscuridad del pecado de nuestras vidas. ¿Ha permitido que la luz de Cristo brille en su vida? Permita que Cristo guíe su vida y nunca tropezará en la oscuridad.