viernes, 26 de diciembre de 2014

Frente al miedo

"Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya."
Lucas 22.42

Jesús estaba más que ansioso; tenía miedo. El miedo es el hermano mayor de la preocupación. Si la preocupación es una bolsa de arpillera, el temor es un baúl de concreto. No se puede mover.

Es notable que Jesús sintiera tal temor. Pero qué bondad la suya al contárnoslo. Nosotros tendemos a hacer lo contrario. Disfrazamos nuestros miedos. Los ocultamos. Ponemos las manos sudorosas en los bolsillos, la náusea y la boca seca las mantenemos en secreto. Jesús no lo hizo así. no vemos una máscara de fortaleza. Escuchamos una petición de fortaleza.

"Padre, si es tu voluntad, quita esta copa de sufrimiento". El primero en oír este temor es el Padre. Pudiera haber acudido a su madre. Podría haber confiado en sus discípulos. Podría haber convocado una reunión de oración. Todo podría ser apropiado, pero ninguna otra cosa era su prioridad. Se dirigió primero a su Padre.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La Pascua Diaria

Una maestra de preescolar escuchó sin querer una conversación entre sus alumnos. La pequeña María lanzó la pregunta: «¿Quién ama a Dios?». Todos respondieron: «¡Yo! ¡Yo! ¡Yo!». Guillermito dijo: «Yo amo a Jesús». A lo cual, Carla protestó: «Pero Él murió». El niño respondió: «Sí, ¡pero cada Semana Santa resucita!».
Es evidente que Guillermito todavía tiene que aprender algunas cosas sobre la Pascua. Sabemos que Jesús murió una vez y para siempre (Romanos 6:19; Hebreos 10:12), y que, por supuesto, resucitó de los muertos una vez. Tres días después de pagar en la cruz la pena por nuestros pecados, el Jesús inmaculado conquistó la muerte al resucitar de la tumba y destruir el poder del pecado. Este último sacrificio de sangre abrió el único camino para que ahora tengamos una relación personal con Dios y un hogar con Él para la eternidad.

«Cristo murió por nuestros pecados […]; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día» (1 Corintios 15:3-4). Prometió preparar un lugar para nosotros (Juan 14:1-4) y que un día volverá. Llegará el momento en que estemos con nuestro Salvador resucitado.

Por esta razón, cada día tenemos un motivo para celebrar la resurrección de nuestro Salvador. «Bendeciré al Señor en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca» (Salmo 34:1).

sábado, 6 de diciembre de 2014

¡Carta de un confundido!

No sé en que momento llegue aquí, a este instante en donde me siento vacío, solitario, desesperado y confundido. No sé como deje de pensar en Dios, no se en que momento lo saque de mi mente, no entiendo como me deje llevar tan fácilmente.
Lo que antes para mi era prohibido se hizo normal, me acostumbre a pecar, el dolor por hacerlo desapareció poco a poco, mi mente ya no me acusa y hasta en ocasiones siento placer de hacerlo, ¡Que ha pasado conmigo!
Era tan sensible a su presencia, sin embargo ahora me he convertido en un insensible, no puedo sentirlo, no hago nada por experimentarlo, me paro allí esperando que algo pase y no pasa nada, sé que soy el problema sin embargo no hago nada para salir de allí.
Me encuentro en un hoyo profundo, no tengo intención real de cambiar aunque sé muy bien que estoy mal, me canse de ser bueno, me canse de perder aunque se que para ganar tengo que perder, en ocasiones lo he cuestionado y aunque se las respuestas y que la razón siempre la tiene Él no se porque razón me hago preguntas
 sin sentido.
El fuego se apago, la pasión la opaqué, al Espíritu Santo lo contriste y lo peor de todo es que soy consciente de todo y no hago nada para solucionarlo. ¡Ay de mi! ¡En quien me he convertido!
¡Lloro de pena!, ¡Lloro de dolor!, ¡Lloro al recordar lo que era y lo que ahora soy!, ¡Cómo pude llegar a esto!, ¡En que momento paso! ¡Ay de mi! ¡Pobre de mi!
Hoy en verdad quiero comenzar de nuevo, y aunque no tengo deseo de hacerlo ¡Tengo que hacerlo!, no me gusta ser quien soy aunque a mi carne le agrade, mi espíritu no se conforma.
Dentro de mi sé que no he nacido para esto, no es lo mío vivir así, Dios me marco para ser uno de los suyos, para hacer la diferencia, para vivir con pasión, para llevar a cabo su obra, para cumplir sus planes, por eso y más ¡Tengo que salir de aquí!
¿Cómo hago si no tengo deseo de hacerlo?, ¿Cuál es la clave para salir de aquí?, pues lo he intentado en otras ocasiones y no lo he logrado, sin embargo, hay algo dentro de mi que me dice que esta vez si podré, entonces me pregunto ¿Por qué esta vez si?, y una dulce voz me susurra al oído y me dice: “Porque esta vez, yo seré en ti y no te soltaré” y rápidamente viene a mi mente un versículo que siempre he recordado: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé” Josué 1:5 (Reina-Valera 1960).
Lágrimas fluyen, el dolor de haber fallado inunda mi ser, vuelvo abrir los ojos, aquellos que había cerrado a base de pecado, y al ver me doy cuenta que estoy parado en el lugar equivocado, haciendo lo que nunca debí haber hecho, un arrepentimiento genuino nace en mi corazón, me postro ante su presencia mientras lloro como un niño y le pido perdón por todo.
Un tierno abrazo se hace sentir en mi ser, un Dios Consolador acaricia mi espíritu, de pronto una determinación real nace en mi corazón, Dios me hace ponerme de pie, seca mis lagrimas, limpia mi rostro, levanta mi barbilla hacia el cielo y me recuerda que soy su hijo diciéndome: “Tu eres y siempre serás mi hijo, ve y vive como tal”, mientras mi ser se llena de una fortaleza muy grande, mi mente se renueva y nuevamente vuelve a pensar claramente, aquella  pasión perdida regresa, siento ahora el fuego en mi, pero sobre todo me propongo a que esto no sea momentáneo, sino permanente.
Ahora es mi tarea, ahora es mi turno, de mi depende no volver a perder aquello que poco a poco desaparecí, el fuego, la pasión, el amor y el deseo de hacer el bien, eso y mucho más es mi tarea mantenerlo fluyendo en mi vida y no hay otra forma de hacerlo que estando cerca de Él.
No me alejaré, no m e perderé, no me confundiré más, ahora viviré cerca de ti cada día de mi existencia y cuando la duda venga la derrotaré con la fe y cuando el deseo aparezca lo venceré con una actitud santa de vivir para Dios.
Su fuego será mi poder, la pasión por Él mi fuerza, y mi amor hacia Él el motivo por el cual luchar cada día de mi existencia por vivir como su hijo, porque mi Padre se lo merece.

¡Adelante! ¡Tú también puedes hacerlo!

lunes, 1 de diciembre de 2014

Malabaristas



Días atrás observaba a un malabarista callejero, hacer sus destrezas en una esquina, mientras duraba el corte del semáforo. Más allá de su extraordinaria habilidad, lo realmente sorprendente es que favorecido por la oscuridad de la noche ¡hacía su improvisado número con unas antorchas encendidas! Las teas volaban alto y con una precisión y sincronización admirables eran recibidas abajo y vueltas a lanzar hacia arriba en una exhibición de habilidad y destreza verdaderamente increíble que se podía ver desde varias cuadras de distancia.

Si el extraordinario espectáculo que se ofrecía en aquella esquina de mi ciudad a cambio de unas pocas monedas, que acaparaba todas las miradas, ya era de por sí interesante; no eran menos dignas de observar las caras de transeúntes y automovilistas, con una expresión mezcla de estupor, sorpresa, admiración… ¡y terror! Imagínense el desastre que podría provocar no sólo para el propio malabarista, sino también para automovilistas y transeúntes un mínimo error o desincronización, la caída de una antorcha encendida sobre un auto, o aterrizar sin más ni más sobre la cabeza de alguien.

Mi hija en una oportunidad intentó hacerlo con pelotitas de plástico. Y esto último, porque decidimos intervenir y confiscarle las naranjas, manzanas, peras y cuanta fruta a Ud. amado lector se le ocurra, susceptible de ser lanzada por los aires y destrozarse en el piso o estrellarse en su cabeza. Una semana estuvo con eso, hasta que por fin, para alivio no sólo de sus padres, sino también de las mascotas de la casa –el fox terrier, que aún vive y hace de las suyas, y una gatita– desistió y optó por ponerle toda la energía de su dedicación a otra cosa menos agresiva para su medio ambiente.

Años son los que les llevan a estas personas aprender la coordinación y destreza para sorprendernos con sus malabares. Muchos de ellos comienzan desde muy pequeñitos. Mientras más alto sube la pelotita, o cuanto más pesado es el objeto lanzado hacia arriba, con más fuerza y velocidad cae y es cuando hay que tener suma precisión y cuidado en cada lanzamiento. Un mínimo error hará que la pelotita se estrelle en tu cabeza, rompa algo o caiga en la cabeza de alguien más. ¡Ni hablar de malabares con antorchasencendidas! Te puedes quemar muy gravemente o tal vez ocasionar un terrible incidente.

La vida es cosa seria, muy seria. Sin embargo, muy lejos de ser un número típico de circo, a veces caigo en la cuenta de que se parece bastante al acto del malabarista. Comenzamos desde muy chiquitos a aprender a tomar decisiones, a hacer cosas, a proyectar para el futuro. Vamos aprendiendo cosas, desarrollando habilidades. Tomamos nuestras propias determinaciones y decisiones, paso a paso emprendiendo nuestro camino y no importa lo que hagamos o decidamos, cada acto de hoy tiene una trascendenciafutura. Hay cosas cuyos resultados se podrán apreciar en un futuro lejano. Otras, en cambio, pronto, muy pronto; a veces mucho antes de lo que podemos esperar, sus consecuencias se han de manifestar para bien o para mal. Como si cada decisión, cada paso, cada acto fuera una pelotita lanzada al aire. Tarde o temprano va a caer, y depende de nuestra habilidad, destreza, conocimiento y precisión; de cómo, qué tan alto, qué tan liviana o pesada sea y con qué cuidado la hayas lanzado, si al descender se estrellará en tu cabeza o hará daño a alguien más.

Hay decisiones, hay pasos importantes, de gran trascendencia para el futuro. Es cuando emprendemos una carrera, cuando decidimos formar una familia, tener un hijo. Las consecuencias se manifestarán durante todo el resto y hasta el final de nuestras vidas. Son las pelotitas más pesadas y las que más alto son lanzadas. Las amistades, las ocupaciones, lo que compramos o vendemos, lo cotidiano, son las pelotitas intermedias y las de baja altura. Pronto van a caer y cuando esto ocurra enseguida nos vamos a dar cuenta de qué tan bien o tan mal hicimos las cosas.

En cambio, hay actos de hoy, cuyas consecuencias se pondrán de manifiesto dentro de mucho tiempo. Así como me siento satisfecho de haber hecho las cosas bien en el pasado y hoy estoy disfrutando de la bendición, también hay muchas otras de las cuales hoy siento remordimientos, pesar, culpa, profunda preocupación. Yo sé en mi corazón que el Señor me ha perdonado, pero la adversidad de las imprecisiones, de los descuidos, de las cosas mal hechas en el pasado, se hará manifiesta un día y como una parte importante de mi vida, cada pelotita tan mal lanzada será en realidad una antorcha encendida golpeando sobre mi propia cabeza y haciendo daño a quienes más cerca están.

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,

 Que traigamos al corazón sabiduría.

(Salmos 90:12 RV60)

No os engañéis;  Dios no puede ser burlado:  pues todo lo que el hombre sembrare,  eso también segará.

(Gálatas 6:7 RV60)

domingo, 2 de noviembre de 2014

La mejor herencia


“Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo diciendo: yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas” (1 Reyes 2:1-3)


Muchos se esfuerzan toda la vida por dejarles lo mejor a sus hijos, para que no sufran, para que no pasen necesidades. Se concentran en dejarles gruesas sumas de dinero o vastas riquezas, pero la mayoría no se preocupa de la misma forma y con la misma intensidad por dejarles la mejor de todas las herencias: la sabiduría que proviene de Dios.

El rey Salomón debió sentirse muy agradecido con Dios por haberle dado un padre cuyo consejo final escondía el más grande secreto para alcanzar todo lo que un ser humano pudiera desear: Le enseñó a buscar a Dios, a amarlo con todo su corazón, a seguir sus instrucciones, a obedecer sus mandamientos. Entonces, lo tuvo todo: fama, riquezas, dinero, aprecio, poder, etc.

Efectivamente, mientras Salomón mantuvo como su más grande e importante prioridad no apartarse de Dios, y convertir la búsqueda de Dios en su gran motivación cada día, encontró en Él su protección, su victoria, su consuelo, su dirección y su amor incondicional, y pudo cumplir con la difícil tarea de guiar a su pueblo Israel y de llevarlo a una época de paz y de prosperidad inigualables. Es por eso que Salomón, más que nadie reconoce en sus múltiples escritos de sabios proverbios éste, como el más grande consejo que él puede dar a todos los padres que anhelan cumplir fielmente con su tarea, que sueñan con darles lo mejor a sus hijos y que estos sean felices:

-Asegurarse de que la verdad de Dios y sus mandamientos justos estén escritos en el corazón de sus hijos, para que los guarden siempre y entonces, vivan largos días llenos de paz, de gracia y de misericordia

-Enseñarles a confiar en Dios antes que en sí mismos, siendo humildes para dejarse guiar y corregir por el Señor, y apartándose del mal, para ser así libres de grandes dolores y aflicciones.

-Honrar a Dios con su vida, con su trabajo y con sus bienes. Así su trabajo será prosperado, y tendrán abundancia en todo.

La pregunta que debemos formularnos es: ¿Es este también nuestro propio estilo de vida? ¿Estamos acudiendo a Dios para que Él nos forme y guíe nuestros caminos?

lunes, 20 de octubre de 2014

¡Victorioso!


El hombre que dio un paso al frente para predicar en Pentecostés era imperfecto, y con fama de ser impulsivo. Pedro no solo había discrepado de Jesús, sino que incluso había negado conocerle. Pero se había convertido en un hombre cuyo impacto a favor del reino de Dios superaba su impulsividad.
Pedro es una inspiración para nosotros hoy. Dios no escoge a siervos que sean rocas sólidas, sin ninguna grieta o hendidura. Por el contrario, elige a personas que tienen debilidades y fracasos. El Señor busca a creyentes que sean dóciles, que estén dispuestos a arrepentirse, y que estén listos para entregarse a la voluntad de Dios —a personas parecidas a Pedro.
Él busca a seguidores dispuestos que hagan suyo el llamamiento de Isaías: “Heme aquí, envíame a mí” (Is 6.8). Esa es la vida victoriosa.

viernes, 17 de octubre de 2014

Dios es nuestro refugio


Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.

Salmos 62:8 (RVR60) 


Salmos 62:8 (DHH-LA) — 8 ¡Pueblo mío, confía siempre en él! ¡Háblenle en oración con toda confianza! ¡Dios es nuestro refugio!

Salmos 62:8 (NTV) — 8 Oh pueblo mío, confía en Dios en todo momento; dile lo que hay en tu corazón, porque él es nuestro refugio. 

Salmos 62:8 (NVI) — 8 Confía siempre en él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante él. ¡Dios es nuestro refugio!



En esta porción de los Salmos encontramos a David rodeado de sus enemigos. Su vida estaba en gran peligro por aquellos que deseaban destruirlo y tomar su vida. 

Vemos que en medio de todo esto David demuestra una confianza y certeza en Dios. El no es movido por nada de lo que sus enemigos podrán hacerle.  Al contrario en todo el Salmo el revela una paz tan absoluta y sin molestias, ¡una inmovible dependencia en Dios! Su seguridad era tan fuerte que ni siquiera leemos una sola petición de oración expresada en todo el Salmo. 

Al tener esta dependencia firme en Dios solamente, David invita a todos a poner su confianza en El. Vemos que en este salmo se usa la palabra “solamente” en referencia a Dios. El Salmista deseaba que todos los pueblos conocieran a Dios y depositaran exclusivamente su confianza en El solamente. Su invitación era para que todos vinieran y derramaran su corazón ante Aquel que es el refugio de todos los siglos. Hoy nosotros podemos responder al mismo llamado de Dios en nuestras vidas.

El Señor el día de hoy nos invita a venir y desahogarnos con El, ¡podemos ser sinceros y vulnerables ante El! Su voluntad es que vengamos y descarguemos todas nuestras ansiedades y problemas ante su presencia. El será nuestro refugio y roca firme. No hay porque temer, no hay porque correr a otro lugar, solo corramos Aquel que será nuestro eterno refugio.

miércoles, 8 de octubre de 2014

El águila y la tormenta



¿Sabías que un águila sabe cuando una tormenta se acerca mucho antes de que empiece?

El águila volará a un sitio alto para esperar los vientos que vendrán. Cuando llega la tormenta, Extiende sus alas para que el viento las agarre y le lleve por encima de la tormenta. Mientras que la tormenta esté destrozando abajo, el águila vuela por encima de ella.
El águila no se escapa de la tormenta. Simplemente usa la tormenta para levantarse más alto. Se levanta por los vientos que trae la tormenta.
Cuando las tormentas de vida nos vienen – Y todos nosotros vamos a pasar por ello, Podemos levantarnos por encima poniendo nuestras mentes y nuestra fe en Dios.
Las tormentas no tiene que pasar sobre nosotros. Podemos dejar que el poder de Dios nos levante por encima de ellas. Dios nos permite ir con el viento de la tormenta que trae enfermedad, tragedia, y demás cosas en nuestras vidas. Podemos volar sobre la tormenta.
Recuerda, no son los pesos de la vida que nos lleva hacia abajo, sino el cómo los manejamos.
Isaías 40:31 – "pero los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

martes, 30 de septiembre de 2014

Descubre a Dios como lo hizo Job

"En la región de Uz había un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal. Este hombre se llamaba Job. Job 1:1."


Tú ya sabes que Dios no causa los problemas de tu vida, él –a veces– solo los permite. Y cuando lo hace, hay alguna razón que nosotros podemos desconocer, y –en algún momento– nos mostrará que fue para bien.
Job hacía todo bien. Era un hombre recto e intachable. Realmente conozco a pocos que podría catalogar así. De hecho, creo que nadie me catalogaría de esa manera. Y a pesar de su temor de Dios, de vivir apartado del mal y de orar cada día, perdió todo. Las bendiciones de Dios tienen alcance eterno, aunque en algún instante de tu vida puedas no sentirlas.
La historia de este hombre de Uz nos deja muchas enseñanzas, que van desde la amistad hasta tu concepto de Dios, pasando por la familia, las riquezas, la entrega y el mundo supraterreno, para el que somos espectáculo. De todas estas temáticas, y muchas otras que el relato bíblico presenta, quiero detenerme en dos.
1) ¿Cuál es tu idea de Dios? ¿Qué es lo que tú piensas de Dios cuando estás solo en lo oscuro de tu dormitorio? ¿Qué significa Dios para ti cuando se cierra la puerta de tu cuarto? ¿Cómo te relacionas con Dios cuando estás afuera del templo? ¿Quién es Dios para ti, cuando tu respuesta puede ser silenciosa, personal y secreta?
2) No conocemos a Dios. Como dice Job en el capítulo 42, versículo 5: “De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos”. Nos conformamos con lo que los otros nos dicen sobre Cristo, sobre el cielo, sobre Dios.
Creemos que es suficiente repetir mecánicamente una oración que no dice nada importante. Pensamos que con lo que papá y mamá y la maestra de Escuela Sabatica infantil nos enseñaron, y los videos que vimos, es suficiente para conocer al Rey de reyes y Señor de señores. ¡Qué lamentable! ¡Qué vergonzoso! Consentir en limitar nuestro entendimiento de Dios a los comentarios que otros –por mejor intencionados que sean– hicieron alguna vez.
Creo que el Cielo está cansado de cristianos que “de oídas oyeron hablar” de un Salvador que dio la vida por ellos. Creo que es el momento de hacer como Job: verlo con tus propios ojos.

jueves, 18 de septiembre de 2014

DESIERTO ESPIRITUAL



Hay periodos en la vida de todo creyente que pasa por “desiertos espirituales”, y es que llamo desierto espiritual a esos periodos de sequedad, en donde por alguna razón dejamos de ser sensibles a lo espiritual, en donde no dan ganas de orar, en donde lo espiritual nos llega a parecer hasta aburrido y en donde por alguna razón no sentimos la presencia de Dios sobre nuestras vidas como en otros momentos la hemos sentido.

Un “desierto espiritual” es ese periodo en donde sentimos que nuestras oraciones son secas, en donde entonar una alabanza pareciera solo una simple repetición de palabras, en donde estamos más concentrados en lo secular más que en lo espiritual, en donde hasta hemos perdido el objetivo que en algún momento nos trazamos.
Es duro estar en ese periodo de desierto espiritual, nadie piensa en llegar allí en realidad, pero todos en algún momento llegamos a ese punto, no porque lo queramos, sino que muchas veces es consecuencia de nuestro bajo nivel de comunión con Dios o es producto de permitir que los problemas que nos rodean le ganen la partida a nuestra fe.

Un desierto espiritual es uno de esos periodos que nadie quiere vivir, es uno de esos momentos que nadie nos dijo que pasaríamos, es un tiempo en donde deseamos satisfacernos de Dios, en donde tenemos una sed enorme de Él pero por alguna razón no podemos saciarnos. Esos desiertos son los que destruyen la vida espiritual de las personas si no lo logran superar, son esos desiertos los que hacen de un siervo, un esclavo de la rutina y poco a poco lo aleja de Dios.

Quizá hoy te encuentres en un desierto espiritual, en donde tu corazón se ha endurecido, en donde ya no eres tan sensible como antes lo fuiste o donde ya no ves las cosas de la misma manera que antes las veías.

Este es el día en el que tienes que comenzar a salir de ese desierto, es hoy el momento en donde tienes que proponerte en tu corazón salir adelante, no es posible que ese desierto te derrote, no es posible que todo lo que avanzaste quede desperdiciado en ese desierto.

Hoy tienes que salir de ese desierto espiritual de una vez por todas, tienes que comenzara orar con sinceridad, tienes que alimentarte de la Palabra de Dios con un corazón humilde, no hay fórmula mágica para salir de allí, solo la humildad y sencillez de corazón puede hacer que vuelvas a ser el mismo creyente que un día fuiste.

Reflexiona muy bien (Lamentaciones 3:40) que fue lo que poco a poco te fue llevando a ese desierto y al detectarlo comienza por cambiar cada cosa que en su momento hiciste mal. Si dejaste orar, es hora de comenzar paulatinamente a hacerlo nuevamente, es necesario que forjes un hábito de oración, si dejaste de leer la Biblia es hora decomenzar nuevamente a leerla diariamente, si dejaste de congregarte es hora de poner tus ojos en Dios y no en el hombre y comenzar a congregarte, si dejaste de hacer lo bueno porque te cansaste de ser bueno, es hora de que con humildad comiences nuevamente a hacer lo bueno, no para agradar al ojo humano, sino para agradar a Dios.

En medio de cualquier desierto espiritual puedes encontrar a Dios si lo buscas de todo corazón: “Cuando ustedes me busquen, me encontrarán, siempre y cuando me busquen de todo corazón.” Jeremías 29:13 Traducción en lenguaje actual (TLA).

El salmista David experimento esos desiertos espirituales y escribió: “Oh Dios, tú eres mi Dios; de todo corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti; todo mi cuerpo te anhela en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua.” Salmos 63:1 NuevaTraducción Viviente (NTV).

Dios quiere encontrarse contigo, la pregunta es: ¿Quieres tu encontrarte con Dios?, si realmente tienes sed de Dios tienes que comenzarlo a buscar sin poner ninguna excusa, pero sobre todo, que a la hora de buscarlo siempre tengas un corazón contrito y humillado (Salmos 51:17).


¡Hoy Dios quiere saciar tu sed!

sábado, 13 de septiembre de 2014

Una fe realmente valiosa



“Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).


Cuando era niño, ¿alguna vez jugó al “rey de la montaña”? Cuando lograba llegar a la cima de un pequeño montículo, usted podía empujar a los otros abajo, porque ellos trataban de empujarlo a usted, para ser ellos los “reyes de la montaña”. 
En Josué 14, leemos que Caleb enfrentó una ciudad de gigantes, y porque él había seguido fielmente al Señor, tuvo la fortaleza del Señor y dijo: “Dame, pues, ahora este monte” (Josué 14:11,12). 

Todos nosotros enfrentamos gigantes cada día: gigantes de la duda, del temor, del desánimo, de la bancarrota, de la enfermedad, de amistades destruidas. ¿Cree usted que los gigantes que habitaban en la Tierra Prometida, tomaron a Dios por sorpresa? Dios sabía que ellos estaban allí, todo el tiempo. Eran parte de Su propósito para fortalecer la fe de Su gente. Es tiempo de que usted se aferre firmemente a la Palabra de Dios, y crea que lo que Él dice es verdad.
ACTÚE

¿Cuáles son los gigantes que usted está enfrentando hoy? Pídale a Dios fe para conquistar esos gigantes, como lo hizo Caleb, pídale a Dios “que le dé esa montaña”.

martes, 9 de septiembre de 2014

Ver lo que otros no ven


“COMO AGUAS PROFUNDAS ES EL CONSEJO EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE, PERO EL INTELIGENTE SABE ALCANZARLO” (Proverbios 20:5)

Haber sido creados a la semejanza de Dios nos proporciona un potencial asombroso. Pero a veces se requiere un hombre “…inteligente…” p“…alcanzarlo” (Proverbios 20:5b). Muchos de nosotros tenemos el don de ver lo que es obvio.
ara darse cuenta y
Rápidamente “etiquetamos” a las personas como arrogantes, irritables o débiles. Sin embargo, una persona con entendimiento espiritual ve por encima de eso las esperanzas y miedos que hay detrás de su conducta.
Aquéllos que conocían a Pedro, conocían su tendencia a decir disparates, y su impulsividad. Pero Jesús vio más. Por eso lo renombró “Pedro”, que significa `roca’ o `piedra’, que son las adecuadas como base. ¿Te imaginas las caras de los discípulos cuando Jesús dijo: “…tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no la dominarán” (Mateo 16:18)?
Pedro se convirtió en un pilar y en un líder respetado. Y eso fue así porque Jesús tuvo la capacidad y la voluntad de mirar más allá de sus cualidades superficiales para ver lo que había en su interior.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Prosigo la meta

“Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” 
Filipenses 3:14



Pablo no quería fracasar. Él se esforzó con cada pulgada, con cada onza, con cada nervio, en fin, con cada parte de su cuerpo para ganar el premio. Tenía ambición, pero era una ambición justa, santa. Dijo: “Quiero ganar el premio, y voy ha hacerlo. Voy a ser como un atleta que se niega a tener placeres mundanos. Voy a entrenarme como un atleta. Voy a estar en forma para el Señor Jesús. Voy ha hacer todo lo que sea necesario para ganar.” 
Amigo (a), la Biblia claramente enseña que debemos ser ambiciosos, pero por la razón adecuada, y ésta es Jesús. 
¡Que Dios nos libre de tener ambiciones diminutas y aspiraciones de corta duración!

ACTÚE

Lea 1 Corintios 9:24-27. ¿Quiere usted ganar el premio del cual habla Pablo? Entonces, ¿qué está esperando? Golpee su cuerpo, y hágalo su esclavo. Tenga cautivo cada mal pensamiento. Póngase la armadura y salga a la batalla.

jueves, 4 de septiembre de 2014

No es lo que sientes, es lo que crees


"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."

Hebreos 11.1

En ocasiones cometemos el error de dejarnos llevar por lo que sentimos en lugar de por lo que creemos, y cuando nos referimos a creer nos referimos a la fe que tenemos en lo que Dios hará.

A veces las situaciones difíciles que nos toca enfrentar nos hacen sentir mal, desanimados, sin fuerzas, con un enorme peso, pero eso no significa que las cosas vayan a salir mal al final, pues podemos sentir un tsunami de emociones, sin embargo la última palabra de todo lo que sucede siempre la tiene Dios.

A veces nos sentimos débiles, sin fuerzas, con ciertas sensaciones negativas en nuestro cuerpo, pero eso no significa que lo que sintamos es lo que realmente importa, porque mientras nuestros sentimientos se alborotan a consecuencias de las experiencias difíciles que nos toca enfrentar, nuestra fe se fortalece cada día al darnos cuenta que es la única manera de contrarrestar toda clase de sentimientos que nos quiere hacer caer.

Quizá los últimos días has estado pasando por momentos muy difíciles, quizá al ver que todo se ha puesto en tu contra has caído en una depresión muy dura en donde de a poco la fe se te va terminando, pues a ti hoy queremos decirte: No importa lo que sientas, pero si importa lo que crees.

Puedes estar sintiendo toda clase de sentimientos en tu vida, pero sin embargo si tu fe, si tu confianza está puesta en Dios y en lo que Él hará, entonces debes tener la seguridadque al final todo estará bien.

No te dejes vencer por los diferente sentimientos que venga a tu vida a consecuencia de la prueba, al contrario, cuando los sentimientos negativos quieran gobernar tu vida has que tu fe sea el antídoto para disipar toda duda.

Y es que la fe siempre será el antídoto para la duda, la duda solo causa diferentes sentimientos negativos, en cambio la fe te da tranquilidad y esperanza en medio del más difícil panorama.

No te dejes llevar por lo que en este momento sientes, al contrario, lo que realmente importa es lo que crees y estamos seguros que tú crees en que Dios está trabajando para darte la respuesta perfecta a esa situación que te abate, si tan solo sigues creyendo, sitan solo sigues confiando, tienes que tener la seguridad de que Dios obrará a tu favor.

¡Lo que crees tiene más valor que lo que sientes!


lunes, 1 de septiembre de 2014

Echa sobre el Señor tu carga


Echa sobre el Señor tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo. 
Salmos 55:22.
¿La carga es pesada? Échala sobre el Omnipotente. Ahora es tu carga, y te oprime; mas cuando la lleva el Señor, no pesa.
Si todavía debes llevarla, «Él te sustentará». La carga es tuya y no lo es. De tal modo serás sostenido que para ti será una bendición.
Llama al Señor en tu auxilio y podrás mantenerte en pie bajo su peso; de lo contrario, te abrumaría. Nuestro mayor temor es que la prueba nos desvíe del camino del deber; mas esto nunca lo permitirá el Señor. Si somos sinceros con Dios, jamás permitirá que nuestra aflicción nos separe de nuestro recto camino. En Jesús nos acepta como justos y en Jesús nos guardará.
¿Y en el momento presente? ¿Piensas ir solo al encuentro de las pruebas de este día? ¿Quieres que sean tus hombros llagados de nuevo con la carga opresora? No seas tan insensato. Cuéntale al Señor todas tus penas y deposítalas en Él. No arrojes tu carga para volverla a tomar: échala sobre el Señor, y déjala allí. Así podrás caminar con holgura cantando las alabanzas de Aquél que te sostiene en tus penas.
Hoy decido soltar la carga que llevo en las manos de quien me cuida.
Charles Spurgeon / Libro de Cheques Del Banco De La Fe

domingo, 31 de agosto de 2014

La reacción fundamental


El Señor no… [quiere] que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
(2 Pedro 3:9)

El asombro es una reacción apropiada y, en realidad, inevitable ante las palabras y las enseñanzas de Jesús. Pero nuestra reacción ante ellas no debe terminar con el asombro o ni siquiera con la seria consideración. La reacción fundamental a la enseñanza de Jesús es creer y obedecer. Él no presentó las verdades simplemente para nuestro asombro e información. Enseñó lo que enseñó para nuestra salvación.

Muchos reaccionaron ante la enseñanza de Jesús sencillamente considerando sus palabras y sus obras, pero no aceptándolas. ¿Cuál es la reacción fundamental de usted?

lunes, 25 de agosto de 2014


“Por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud” 
                                                                                                         (Colosenses 1:19)

¿Sabe usted por qué suceden todas las cosas? Es para traer gloria a Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo. De hecho, la Palabra de Dios nos dice que Jesucristo debe tener preeminencia en toda la historia. El todo de la historia culmina exclusivamente en eso. ¿Sabe la razón por qué el mundo fue creado? ¡Jesús! ¿Sabe por qué ministra el Espíritu Santo? ¡Jesús! ¿Sabe para qué habrá un día de juicio final? Para que “toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:11). Hitler y Hemingway lo confesarán. Buda y Mahoma lo confesarán. Ningún ser humano puede cambiar ese certísimo futuro: toda la creación reconocerá que Jesús es el Señor.
ACTÚE
La próxima vez que alguien le pegunte por qué suceden ciertas cosas, dígales: “¡Para la gloria de Dios!”


jueves, 21 de agosto de 2014

El valle de los procesos es el camino a la cima


Dios antes de llevarte a un destino te anticipa su plan, como lo hizo con Abraham, Elías, Jesús y muchos más; sin embargo debemos de entender que antes de que se cumpla ese propósito vendrán tormentas, tempestades y situaciones difíciles las cuales intentaran frenar aquello que ya Dios estableció desde hace siglos.

Esto es lo que a muchos cristianos nos sucede en el momento de la adversidad; nos olvidamos de lo que Dios ha dicho que hará y lo peor es que queremos llegar a la cima sin antes atravesar el valle de los procesos.

Nunca Dios te va a entregar algo por lo cual no luchaste, nunca Dios te va a confiar algo lo cual no estás apto para llevar adelante, nunca Dios va a darte algo si no estás preparado para recibirlo.

Hay bendiciones por las cuales debes luchar y pelear tal y cual como lo hizo Jacob y Daniel que se enfrentaron en una batalla campal contra el enemigo y hasta que no obtuvieron la victoria no cesaron de pelear; a lo mejor tu a causa de los conflictos que estas atravesando estas a punto de bajar los brazos o quizás ya te habías tirado al suelo; pero en este momento te digo no es tiempo de decaer , no es tiempo de desfallecer , no es tiempo de que mires atrás ; es tiempo de que entiendas que la palabra es verdadera y por eso el conflicto es grande ; pero más aún, es tiempo de que comprendas que Dios pelea por ti y así como envió ángeles a luchar a favor de la bendición que el tenia para Daniel el hará lo que tenga que hacer si tú te paras firme en su propósito y no te das por vencido en el tiempo del proceso.

Tal vez se han despertado conflictos en distintas aéreas de tu vida, pero no te preocupes, si las cosas se han puesto difíciles, si los problemas parecen aumentar, eso quiere decir que estas camino al cumplimiento de lo que Dios ha dicho, por eso no te puedes dar por vencido y mucho menos renunciar a tu llamado.