jueves, 17 de noviembre de 2011

INIGUALABLE REGALO


“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, príncipe de paz”.

Isaías 9:6

Esta profecía de Isaías se cumplió gloriosamente con el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, quien desde la cuna fue perseguido para darle muerte, porque Satanás, el enemigo de nuestras almas se había enseñoreado de la humanidad y no podía permitir que el Redentor nos arrebatara de su mano, mas nuestro Señor estaba dispuesto a pagar el precio por nuestro rescate y con su nacimiento dio inicio al plan eterno de salvación para este “cuerpo de muerte”

Dios nos presento allí, entre las pajas, la mas grande muestra de su inefable amor por el pecador, El descendió para ser nuestra propiciación, nuestro sustituto y nuestro libertador. Las huestes celestiales llenaron los cielos con la gloria de Dios entonando un canto de esperanza para el pobre mortal y “al pueblo que andaba en tinieblas gran luz resplandeció sobre el”.

Esa noche gloriosa de Belén, marcó el centro de la historia que se dividió en antes y después de Cristo; y para el mundo, ya nada seria igual.

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