miércoles, 18 de marzo de 2015

NECESITAMOS UN SALVADOR

“También Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan”.
Hebreos 9:28 


Tú lector, no puedes perdonarme por mis pecados. Ni puedo tampoco yo perdonarte por los tuyos. Dos niños en un charco de lodo no pueden limpiarse uno a otro. Necesitan a alguien limpio. Alguien sin mancha. También nosotros lo necesitamos.

Por eso necesitamos un Salvador.

Nuestro intento por llegar al cielo basándonos en nuestra propia bondad es como intentar llegar a la luna trepando por sus rayos de luz. Linda idea,  sí. Pero, ¿qué pasa si la ponemos en práctica?

Escucha. Deja ya de tratar de aplacar tu culpa. No lo lograrás. No hay forma de hacerlo. Ni una botella  de whisky, ni la asistencia perfecta a la iglesia lo lograrán. Lo siento. No me importa cuán malo seas. No puedes ser tan malo como para olvidarlo. Y no me importa tampoco cuán bueno seas. Porque no puedes ser tan bueno como para vencer tu culpa.


Necesitas un Salvador.

lunes, 9 de marzo de 2015

UNA VIDA LIBRE DE PREOCUPACIONES

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.
Filipenses 4:6

Mira a tu alrededor. Sí, tienes muchas razones para preocuparte. El sol irradia rayos cancerígenos. Los sistemas de refrigeración arrojan al aire partículas microscópicas que congestionan los pulmones. Las papas fritas tienen demasiados carbohidratos. Los vegetales tienen demasiadas toxinas. A propósito, ¿por qué tienen que llamar “terminales” a los aeropuertos? ¿Por qué  el piloto dice a los pasajeros “estamos a punto de hacer nuestro descenso final? Incluso en tierra, el asistente de vuelo nos advierte que debemos permanecer sentados hasta que la aeronave se detenga “por completo”. ¿Acaso hay otros aviones que pueden detenerse de forma parcial o a medias?.

Algunos de nosotros hemos sacado posgrado en la Universidad de la Ansiedad. Nos vamos a dormir preocupados de que no despertaremos. Nos despertamos preocupados de no haber dormido bien. Nos preocupa que alguien descubra que la lechuga sí engordaba.

La mamá de una adolescente se lamentó: “Mi hija no me cuenta nada. Estoy hecha un mar de nervios”.

¿No te encantaría dejar de preocuparte por todo? ¿No te vendría bien vivir en un refugio fuerte que te proteja de todos los elementos adversos de la vida?

Eso es justo lo que Dios te ofrece: la posibilidad de una vida libre de preocupaciones. No solo menos preocupaciones, sino nada de preocupaciones.

martes, 3 de marzo de 2015

AGUA DE LA VIDA ETERNA

“Pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna”.
Juan 4:14

¿Recuerdas las palabras de Jesús a la mujer  Samaritana? “Pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna” (Juan 4:14 NVI). Jesús ofrece, no un trago de agua excepcional, sino un pozo artesiano perpetuo. Y el gozo no es un hueco en el patio sino que es el Espíritu Santo de Dios en nuestro corazón.

“Si alguno cree en mí, ríos de agua viva fluirán del corazón de esa persona, como dice la escritura”.
Jesús estaba hablando del Espíritu Santo. El Espíritu todavía no había venido porque Jesús aún no había sido ascendido a la gloria. Pero más tarde, los que creyeron en Jesús recibirán el Espíritu (Juan 7:38-39).


En este versículo, el agua representa al Espíritu de Jesús actuando en nosotros. No está trabajando para nuestra salvación; ese trabajo ya está hecho. Está trabajando para cambiarnos.