
“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado.” Juan 13:34
Alguien muy querido me contó una historia que se relata en su país, para dar a entender una tremenda realidad, que tiene que ver con las relaciones humanas y lo insensato de la manera de vivir de muchas personas.
“Dice una leyenda, que cuando una persona nace, Dios le envía al mundo con dos grandes bolsas, una en cada mano. Una de ellas es muy pesada, pues trae piedras y espinas, la otra, mas liviana, solo rosas suaves, hermosas y aromáticas.
Durante los años que dura su vida, el ser humano para despojarse de peso, va tirando las piedras y las espinas, reservando las rosas, porque su peso no le incomoda, al final de su vida, ya no tiene mas piedras que tirar, pero si muchas rosas hermosas, suaves y aromáticas, que ya no tendrá tiempo de entregar”
Cuantas personas en el mundo durante su vida solo dan tristezas, problemas y rencores a quienes les rodean (piedras y espinas), sin querer entender que también pueden dar amor, alegrías y un sin fin de momentos gratos, y al final de sus días se lamentan y suplican por mas tiempo para entregar la tremenda carga de amor que se negaron a dar.
Pidamos a Nuestro Señor que nos ayude para cumplir con su mandato, y que al final de nuestra carrera, podamos descansar sabiendo que vivimos a plenitud la vida que el nos mandó.
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