“Cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué presumir,
que no se compare con nadie”.
Gálatas
6.4
Dios nunca produce seres
humanos en masa o prefabricados. No los forma a la ligera.
“He aquí yo hago nuevas todas las cosas”, declara (Apocalipsis 21.5,
RVR). No te dio la maleta de tu abuelo, ni la vida de tu tía; te empacó en forma personal y
deliberada.
Cuando vives según el equipaje
que Dios te dio, descubres un gozo extraordinario. ¿Nunca has visto ejemplos de
esto?
Tú eres capaz de hacer algo que nadie más puede en una forma en que ningún otro puede. Explorar y extraer
tu singularidad te entusiasmará, darás honra a Dios, y extenderás su reino. De
modo que “cada cual examine su propia conducta; y si tiene algo de qué
presumir, que no se compare con nadie” (Gálatas 6.4, NVI).
Descubre y despliega tus habilidades.
Cuando rindes el máximo haciendo
lo que mejor sabes hacer, pones una sonrisa en el rostro de Dios. ¿Qué podría
ser mejor que eso?




