
“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos”
Sal 116:15.
Nosotros no fuimos creados para morir. Viene grabada en nuestra alma y espíritu, como una marca indeleble, el sello de la vida eterna, porque así nos creo Dios, y puso en nosotros amor a la vida.
La muerte es una intrusa en la experiencia humana, y, por eso, al vernos confrontados con ella, nos rebelamos y muchas veces sentimos que el mundo se derrumba bajo nuestros pies. Humanamente, sentimos que todo acaba, que ya nada mas existe.
Sin embargo, no todo esta perdido, pues aun hay esperanza cuando aceptamos a Cristo en nuestras vidas, porque entendemos que la muerte no es el fin de todo, sino el comienzo de algo hermoso y que ya no tendrá final. El salmista nos sorprende con una tremenda frase “Estimada es a los ojos de Jehová, la muerte de sus santos.” Y esto significa que si vivimos en comunión diaria con Jesús, somos santo a los ojos de Dios y si la muerte llega en forma inesperada y repentina, nuestra muerte es "estimada a los ojos de Jehová" por que ya no sufriremos más las aflicciones de este mundo y tenemos la esperanza bienaventurada de resucitar para vida eterna.
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