viernes, 29 de noviembre de 2013

HA RESUCITADO; ALELUYA

El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
JUAN 20: 1


Las personas que oyen hablar de la resurrección por primera vez necesitan tiempo para comprender esta maravillosa historia. Como en el caso de María y los discípulos, pudieran pasar por cuatro etapas de fe. (1) Al principio pueden pensar que todo es una fabricación, imposible de creer (20.2). (2) Como Pedro, puede que analicen los hechos y aun así permanezcan perplejos en cuanto a lo sucedido (20.6). (3) Solo cuando tienen un encuentro personal con Jesús pueden aceptar la realidad de la resurrección (20.16). (4) Luego, al encomendarse a Él y dedicarle sus vidas para servirle, empiezan a comprender toda la realidad de su presencia en ellos (20.28).

José de Arimatea y Nicodemo eran seguidores de Jesús a escondidas. Temían darse a conocer por la posición que ocupaban en la comunidad judía. José era un líder y miembro de honor del Sanedrín. Nicodemo, también era un miembro del concilio, fue a Jesús de noche (3.1) y más tarde intentó defenderlo delante de otros líderes religiosos (7.50–52). Sin embargo, arriesgaron su reputación para dar sepultura a Jesús. ¿Es usted un creyente a escondidas? ¿Se oculta de sus amigos y compañeros de trabajo? Este es el momento de salir de su encierro y proclamar su fe. Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.

 Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.





José de Arimatea y Nicodemo eran seguidores de Jesús a escondidas. Temían darse a conocer por la posición que ocupaban en la comunidad judía. José era un líder y miembro de honor del Sanedrín. Nicodemo, también era un miembro del concilio, fue a Jesús de noche (3.1) y más tarde intentó defenderlo delante de otros líderes religiosos (7.50–52). Sin embargo, arriesgaron su reputación para dar sepultura a Jesús. ¿Es usted un creyente a escondidas? ¿Se oculta de sus amigos y compañeros de trabajo? Este es el momento de salir de su encierro y proclamar su fe.

lunes, 25 de noviembre de 2013

CREER, PROCLAMAR Y ACTUAR

Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús. También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.
JUAN 19: 38-39





Cuatro personas cambiaron en el proceso de la muerte de Jesús. El malhechor, que agonizaba en la cruz próxima a Jesús, pidió que se acordara de él en su reino (Lucas 23.39–43). El centurión romano proclamó que Jesús verdaderamente era el Hijo de Dios (Marcos 15.39). José y Nicodemo, miembros del concilio judío y seguidores secretos de Jesús (7.50–52), dejaron de encubrirse. Estos hombres cambiaron más por la muerte de Jesús que por su vida. Descubrieron quién era y ese descubrimiento hizo aflorar en ellos fe, proclamación y acción. Al meditar en Jesús y su muerte, debemos llegar a lo mismo: creer, proclamar y actuar.

viernes, 15 de noviembre de 2013

SACRIFICIO PERFECTO

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19 30



Hasta ese momento, un sistema complicado de sacrificios se ofrecía por los pecados. El pecado separa al hombre de Dios y solo mediante el sacrificio de un animal, un sustituto, la gente podía recibir perdón de su pecado y llegar a obtener limpieza delante de Dios. Pero la gente peca continuamente, de modo que eran necesarios sacrificios frecuentes. Jesús, sin embargo, fue el sacrificio final por el pecado. La palabra consumado es la misma que se traduce «cancelado». Jesús vino a consumar la salvación de Dios (4.34; 17.4), a pagar la deuda total de nuestros pecados. Con su muerte, el complejo sistema sacrificial terminaba porque Jesús cargó con todos nuestros pecados. Ahora podemos acercarnos con libertad a Dios por lo que hizo a nuestro favor. Los que creen en la muerte y resurrección de Jesús pueden vivir por la eternidad con Dios y escapar de la muerte que lleva consigo el pecado.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿LE HAS NEGADO?

Estaba, pues, Pedro en pie, calentándose. Y le dijeron: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No lo soy. Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él? Negó Pedro otra vez; y en seguida cantó el gallo
Juan 18: 25-27


Fácilmente podemos enojarnos con el concilio por su injusticia al condenar a Jesús, pero debemos recordar que Pedro y los demás discípulos también contribuyeron al dolor de Jesús al abandonarlo y negarlo (Mateo 26.56, 75). A pesar de que muchos no somos como los líderes religiosos, todos somos como los discípulos, pues a veces hemos negado que Cristo es el Señor en aspectos muy vitales de nuestras vidas o hemos mantenido en secreto nuestra identidad como creyentes en tiempos de presión. No se disculpe señalando a otros cuyos pecados parecen ser peores que los suyos. Más bien, acuda a Jesús en busca de perdón y sanidad.

domingo, 3 de noviembre de 2013

CUIDA LA UNIDAD

Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.
Juan 17: 21 -22



El gran deseo de Jesús era que sus discípulos llegasen a ser uno. Quería que se uniesen para ser un poderoso testimonio de la realidad del amor de Dios. ¿Ayuda a la unidad del cuerpo de Cristo que es la Iglesia? Usted puede orar por otros cristianos, evitar el chisme, edificar a otros, trabajar juntos en humildad, dar de su tiempo y dinero, exaltar a Cristo y rehusar desviarse con discusiones sobre asuntos que provoquen división.

viernes, 1 de noviembre de 2013

UNIDAD, UNIDAD

Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado



El gran deseo de Jesús era que sus discípulos llegasen a ser uno. Quería que se uniesen para ser un poderoso testimonio de la realidad del amor de Dios. ¿Ayuda a la unidad del cuerpo de Cristo que es la Iglesia? Usted puede orar por otros cristianos, evitar el chisme, edificar a otros, trabajar juntos en humildad, dar de su tiempo y dinero, exaltar a Cristo y rehusar desviarse con discusiones sobre asuntos que provoquen división.