Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría.
No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz.
SALMOS 19. 1-3
¡Cuan blasfemo es atribuir toda esa grandiosa obra a algo tan absurdo como la selección natural!
¿Como es posible pensar en algo tan erróneo como la evolución de las especies cuando uno pasea en un zoológico? ¿ O cuando admira un hipopótamo y contempla la perfección del leopardo, tiembla ante el león o se imagina entre los dientes del cocodrilo?
Analice los pájaros, el colorido de cada especie, la forma peculiar de volar que cada uno tiene, la manera distinta en que cada uno hacen sus nidos.
Pregúntese ¿ como fue que Dios no se cansó de crear cosas tan distintas, variadas y únicas?
Dios es El Creador por excelencia.

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