domingo, 19 de agosto de 2012
JUICIO DE ACUERDO AL EVANGELIO
Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.
Romanos 2: 21ss.
El evangelio de Cristo exige un cambio interno: «Es necesario nacer de nuevo» (Jn 3.7). No es la obediencia a un sistema religioso lo que le permite a uno pasar la prueba cuando Cristo juzga los secretos de los corazones de los hombres, sino el evangelio de Cristo que es poder de Dios para salvación, tanto para el judío como para el gentil (Ro 1.16). Si una persona nunca ha creído en el evangelio y recibido a Cristo, ya está condenada. Los judíos, con toda su religión y legalismo estaban (y están) igualmente bajo pecado como los gentiles, y mucho más debido a que se les concedió mayores privilegios y oportunidades de conocer la verdad.
¿Cuántos van camino al infierno porque piensan que Dios les va a juzgar según su opinión, status o religión? Dios no juzga de acuerdo a estos principios, sino según la verdad, de acuerdo a nuestras obras y de acuerdo al evangelio de Cristo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario