Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno...
Romanos 3: 10-18
Pablo usa estas referencias del Antiguo Testamento para mostrar que la humanidad en general, en su actual condición pecadora, es inaceptable ante Dios. ¿Ha dicho alguna vez: «No soy tan malo. Soy buena persona»? Medite estos versículos y vea si se ajustan a usted. ¿Ha mentido alguna vez? ¿Ha herido los sentimientos de alguien a través de sus palabras o el tono de su voz? ¿Es rudo con alguien? ¿Se enfurece con sus más duros contrarios? En pensamientos, palabra y obra, como cualquier persona en este mundo, tiene culpa delante de Dios. Debemos recordar lo que somos ante Él: pecadores alejados. No niegue que es pecador. Más bien permita que su gran necesidad lo guíe a Cristo.

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