viernes, 3 de febrero de 2012

¡QUE INVITACION!

...a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
1 Corintios 1: 2


Una invitación personal hace que alguien se sienta querido y bienvenido. Nosotros somos llamados «a ser santos». Dios nos ha hecho llegar una invitación personal para que seamos ciudadanos de su reino eterno. Pero Jesucristo, el Hijo de Dios, es el único que puede llevarnos a su reino glorioso, porque es el único que quita nuestros pecados. Santificados significa que somos elegidos y apartados por Cristo y para su servicio. Aceptar la invitación de Dios significa aceptar a su Hijo, Jesucristo, y confiar en la obra que llevó a cabo en la cruz para perdonar nuestros pecados.

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