Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2 CORINTIOS 3: 17
Todos aquellos que tratan de ser salvos guardando las leyes del Antiguo Testamento pronto se enredan con reglas y ceremonias. Pero ahora, a través del Espíritu Santo, Dios nos otorga libertad del pecado y la condenación (Romanos 8.1). Cuando confiamos Cristo nos salva, Él quita nuestra pesada carga de agradarle y nuestro culpa por no lograrlo. Al confiar en Cristo somos amados, aceptados, perdonados y libertados para vivir para Él. «Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad».
No hay comentarios:
Publicar un comentario