1 Corintios 1: 21-24
Muchos judíos pensaron que las Buenas Nuevas de Jesús eran tontería, porque se les había enseñado que el Mesías sería un rey conquistador, al que acompañarían señales y milagros. Jesús no restauró el trono de David como ellos esperaban que lo hiciera. Además, fue ejecutado como un criminal común y, ¿cómo un criminal podría ser un salvador? Los griegos también consideraban que el evangelio era necio: no creían en la resurrección corporal; no veían en Jesús las características poderosas de los dioses de su mitología, y pensaban que una persona con reputación no debía ser crucificada. La muerte era una derrota, no una victoria.
Las buenas nuevas de Jesús todavía parecen tontas para muchos. Nuestra sociedad rinde culto al poder, a la influencia y a la riqueza. Jesús vino como un siervo pobre y humilde, y ofrece su reino a aquellos que tienen fe, que no dependen de sus obras. Esto parece locura para el mundo, pero Cristo es nuestro poder, el único camino para ser salvo. Conocer a Cristo personalmente es la sabiduría más grande que uno puede tener.
¿Quiere usted conocerle?
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