Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.
2 Corintios 1: 8-9
Con frecuencia dependemos de nuestras técnicas y habilidades cuando la vida se nos presenta fácil, pero cuando sentimos impotencia para ayudarnos a nosotros mismos, buscamos a Dios. Depender de Dios es una manera de darnos cuenta de nuestra propia pobreza sin Él y nuestra necesidad para que nos toque constantemente en nuestras vidas. Dios es nuestra fuente de verdad y poder y como resultado nos mantenemos en contacto con Él. Con esta actitud, los problemas nos conducen a Dios en lugar de apartarnos. Aprenda a depender de Dios cada día.
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