viernes, 30 de septiembre de 2011

Mirar a la meta


“... una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Filipenses 3: 13-14

Cada mañana, dice la Palabra del Señor, que “el renueva sus misericordias”¸y yo me atrevo a pensar que esa es una manera de Dios para decirnos que sólo el presente cuenta, y que el lamentarnos por lo que no hicimos el día de ayer, solo nos causará dolor, porque no podemos volver atrás para arreglar lo que dañamos.

El apóstol Pablo, fue un batallador incansable, a quien el mundo cristiano considera un ganador de tiempo completo. El tenía claro que sólo podemos crecer en la medida que vivamos el presente y nos preparemos para el mañana. Nos enseñó con su ejemplo, y en todos sus escritos inspirados por el Espíritu Santo, que como cristianos sólo llegaremos al final de nuestra existencia con Jesucristo, si ponemos la mirada en El y no sobredimensionamos las circunstancias adversas que podamos enfrentar hoy.

Un error enorme en nuestra existencia es proseguir atormentándonos con lo que pasó antaño. Con Cristo todas las cosas son hechas nuevas” Todo lo demás, quedó en ese lugar indeterminado que guarda los hechos que nunca se repetirán. Por eso, consideremos que cada segundo de nuestra vida es nuevo, que sólo el presente cuenta.

El dolor por el pasado sólo atormenta a quienes quieren vivir en el pasado.

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