lunes, 20 de abril de 2015

EL AMOR ACEPTA TODAS LAS COSAS

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.
1 Corintios 13:7-7

¿No sería genial que el amor fuera como una línea de una cafetería? ¿Cómo sería poder mirar a la persona con la que vives y elegir lo que quieres y pasar lo que no quieres? ¿Qué pasaría si los padres pudieran hacer eso con sus hijos? “Me sirvo un plato de buenas notas y de sonrisas tiernas, y dejo las crisis de identidad de la adolescencia, y los gastos de la universidad”.

¿Cómo sería si los chicos pudieran hacer lo mismo con los padres? “Por favor, sírvame una ración de permisos y libertad, pero nada de reglas o toques de queda. Gracias”.

¿Y entre esposa y esposo? “Que tal un plato de buena salud y buen humor. Pero los cambios de empleo, los suegros y lavar la ropa no forma parte de mi dieta”.


¿No sería también genial que el amor fuera como una cafetería autoservicio? Sería más fácil y más agradable. Sería menos doloroso y más tranquilo. Pero ¿Sabes una cosa? No sería amor. El amor no acepta solo unas cuantas cosas. El amor es una disposición a aceptar todas las cosas.

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