“Cántenle, entónenle salmo; hablen de todas sus
maravillas”.
Salmo
105:2
Dios jamás ha
quitado sus ojos de ti. Ni siquiera por un milisegundo. Él siempre está cerca.
Vive para escuchar el latido de tu corazón.
Adora escuchar tus
oraciones. Moriría por tus pecados antes que dejarte morir en pecado, y así lo
ha hecho.
¿Qué puedes hacer
tú con semejante Salvador?
¿No le cantarás?
¿No declararás, confesarás, y proclamarás su nombre? ¿No doblarás la rodilla,
inclinarás la cabeza, trabajarás con tus manos, darás de comer al pobre, y le
ofrecerás tus dones adorándole? Claro que lo harás.
Adora a Dios.
Apláudele con fuerza y a menudo. Por tu bien, tú lo necesitas.
Y porque Él lo
merece.
No hay comentarios:
Publicar un comentario