Marcos 14: 19
Judas, el que traicionaría a Jesús, estaba sentado a la mesa con los otros. Ya había decidido traicionar a Jesús, pero con increíble e hipócrita sangre fría participó de la camaradería de esta cena. Es fácil sentirse ofendido y furioso por lo que Judas hizo, pero cuando nos comprometemos con Jesús y después lo negamos con nuestras vidas, también lo traicionamos. Negamos la verdad de Cristo cuando llevamos una vida distinta a la que Él nos enseñó a vivir. Negamos el amor de Cristo cuando no lo obedecemos. Y también negamos su Deidad al rechazar su autoridad. ¿Concuerdan nuestras palabras con nuestros hechos? Si no, procuremos un cambio de actitud que nos libre de cometer errores lamentables.

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