lunes, 6 de mayo de 2013

EL AMOR AL DINERO



Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios...
Marcos 10: 17-23






Este joven quería estar seguro de poseer la vida eterna y por eso preguntó cómo lograrla. Dijo que jamás quebrantó ni siquiera una de las leyes que Jesús le mencionó (10.19), y tal vez guardaba hasta la versión llena de pretextos de los fariseos. Pero Jesús, lleno de amor, irrumpió a través del orgullo del joven con un desafío a que expusiera sus verdaderos motivos: «Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres». Aquí estaba la barrera que podía mantener a aquel joven fuera del Reino: su amor al dinero. El dinero representaba su orgullo, el éxito logrado y la autosuficiencia. Es irónico, pero su actitud lo incapacitaba para guardar el primer mandamiento de no permitir que nada llegara a ser más importante que Dios (Éxodo 20.3). No pudo cumplir el requerimiento que Jesús le hizo: entregar corazón y vida a Dios. El joven se acercó a Jesús deseando saber qué hacer; y se fue viendo lo que era incapaz de hacer. ¿Qué barreras le impiden entregar su vida a Cristo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario