sábado, 11 de mayo de 2013
¿ENCONTRARA FRUTOS EN NOSOTROS?
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.
Marcos 11: 11-14
Hay dos partes en este inusual incidente: La maldición de la higuera y la limpieza del templo. La maldición de la higuera fue una parábola escenificada relacionada con la limpieza del templo. El templo era un lugar de adoración, pero la verdadera adoración había desaparecido. La higuera prometía frutos, pero no producía nada. Jesús manifestó su enojo por las vidas religiosas sin fruto. Si andamos mostrando religiosidad pero no la ponemos en acción en nuestras vidas, seremos como la higuera que se secó y murió. La fe genuina tiene un gran poder. Pídale a Dios que le ayude a producir frutos para su Reino.
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