sábado, 23 de marzo de 2013
NUESTRA FUERZA ES DIOS
No se deleita en la fuerza del caballo,
Ni se complace en la agilidad del hombre.
Se complace Jehová en los que le temen,
Y en los que esperan en su misericordia.
Salmo 147: 10-11
Gastamos mucho esfuerzo tratando de perfeccionar nuestras habilidades o de incrementar nuestra fuerza. No hay nada malo en ello, es más, nuestros dones pueden usarse para glorificar a Dios. Pero cuando usamos nuestras habilidades sin considerar a Dios, son entonces de muy poco valor. Es nuestro temor (reverencia) y confianza lo que Dios desea. Cuando Él los tenga, usará nuestras habilidades y fuerzas de formas mucho más grandiosas de lo que nos podamos imaginar.
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