miércoles, 13 de marzo de 2013
EL NOS CONOCE
No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen,
Y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo;
Los tengo por enemigos. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno.
Salmo 139: 21-24
El odio que David sentía por sus enemigos provenía de su celo por Dios. David veía a sus enemigos como enemigos de Dios, así que su odio era un deseo por la justicia de Dios y no por venganza personal. ¿Es bueno enojarse con alguien que odia a Dios? Sí, pero debemos recordar que Dios es el que los enfrentará, no nosotros. Si en verdad amamos a Dios, nos sentiremos profundamente heridos si alguien lo odia. David pidió a Dios que examinara su corazón y prestara atención y señalara si existía algún motivo malo que pudiera estar detrás de sus fuertes palabras. Pero si bien buscamos justicia en contra del mal, también debemos orar para que los enemigos de Dios se vuelvan a Él antes que los juzgue (véase Mateo 5.44).
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