domingo, 17 de marzo de 2013
CORAZON SENSIBLE
No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación...
Salmo 146: 3ss
El salmista describe al hombre como un salvador inadecuado, una falsa esperanza, aun los príncipes no pueden liberar (146.3). Dios es la esperanza y ayuda del necesitado. En Lucas 4.18–21 y 7.21.23, Jesús afirmó su interés por el pobre y el afligido. Él no separa las necesidades sociales y espirituales de las personas, sino que atiende a las dos. Mientras Dios, no el gobierno, es la esperanza de los necesitados, nosotros somos sus instrumentos para ayudar aquí en la tierra.
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