miércoles, 5 de diciembre de 2012

SANTIDAD, SANTIDAD



Tus testimonios son muy firmes;
La santidad conviene a tu casa,
Oh Jehová, por los siglos y para siempre.

Salmo 93: 5



La clave del eterno Reino de Dios es su santidad. La gloria de Dios no solo se manifiesta en su fortaleza, sino también en su carácter moral perfecto. Dios nunca hará algo que no sea moralmente perfecto. Esto nos da la seguridad de que podemos confiar en Él, a la vez que coloca una demanda en nosotros. Nuestro deseo de ser santos (dedicados a Dios y moralmente limpios) es la única respuesta apropiada que podemos dar. Nunca debemos usar medios impíos para alcanzar una meta santa, ya que Dios dice: «Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios»

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