viernes, 7 de diciembre de 2012

DIOS AMA Y CORRIGE




Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges,
Y en tu ley lo instruyes,
Para hacerle descansar en los días de aflicción,
En tanto que para el impío se cava el hoyo.
Salmo 94: 12-13


A veces, Dios debe castigarnos para ayudarnos. Esto es similar al padre amoroso que disciplina a su hijo. El castigo no es muy agradable para el niño, pero es esencial para enseñarle la diferencia entre el bien y el mal. La Biblia dice que «ninguna disciplina al presente parecer ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados» (Hebreos 12.11). Cuando sienta la mano de corrección de Dios, acéptela como una prueba de su amor. Tome conciencia de que Dios lo impulsa a seguir sus sendas a pesar de su obstinación por andar en sus propios caminos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario