martes, 25 de diciembre de 2012
CREER Y SER SANTFICADOS
Exaltad a Jehová nuestro Dios,
Y postraos ante el estrado de sus pies;
El es santo.
Salmo 99: 5
La santidad de Dios es terriblemente aterradora para los pecadores, pero un consuelo maravilloso para los creyentes. Dios es perfecto en moral y está separado de la gente y del pecado. No tiene debilidades ni defectos. Para los pecadores, esto es aterrador debido a que todas sus deficiencias y maldades están al descubierto con la luz de su santidad. Dios no puede tolerar, pasar por alto, ni disculpar al pecado. Para los creyentes, la santidad de Dios les consuela porque, cuando lo adoramos, salimos del lodo del pecado. En la medida que creemos en Él, somos santificados.
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