domingo, 9 de diciembre de 2012
DIOS LE LLAMA, ESCUCHELO
Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestro corazón...
Salmo 95: 8a
Un corazón endurecido es tan inútil como un terrón de lodo endurecido o una rebanada de pan duro. Nada puede restaurarlo ni hacerlo útil. El salmista nos advierte que no endurezcamos nuestro corazón como lo hizo Israel en el desierto al continuar resistiéndose a la voluntad de Dios (Éxodo 17.7). Estaban tan convencidos de que Dios no podría liberarlos, que simplemente perdieron su fe en Él. Cuando el corazón de alguien se endurece, esa persona está tan aferrada en sus caminos que no puede volver a Dios. Esto no sucede todo de una vez. Es el resultado de decidir pasar por alto la voluntad de Dios una y otra vez. Si usted resiste a Dios el tiempo suficiente, quizás Él lo deseche como si fuera pan duro, inútil y sin valor.
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