lunes, 6 de junio de 2011

OREMOS POR NUESTROS NIÑOS


“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios

para derribar fortalezas”

2º corintios 10:4

Con pena, he oído en el colegio de mi hija como la sala de clases se transforma a diario en un campo de batalla, como nuestros niños y jóvenes se están desviando de los valores y las buenas costumbres, y que a muchos, el daño que causen les da lo mismo. Me angustie por el temor de lo que pueda suceder, pero además de hablar y aconsejarles, ¿Qué debemos hacer?

La batalla mas importante en nuestra vida la tenemos que dar por nuestra familia, especialmente en este tiempo en que el enemigo quiere robar de nuestros hijos la bendición y arrebatarlos de la mano de nuestro Padre, y la única forma efectiva de hacerlo es mediante la oración.

Clara es la Palabra al decirnos que las armas con las que luchamos no son de este mundo y que tienen el poder divino para derribar fortalezas, debemos orar por nuestros hijos, cuando ellos están debilitados en su fe y acorazarlos con la poderosa sangre de nuestro Señor, para que pueda cautivar sus pensamientos y los lleve a la obediencia a Cristo

Solo El puede cambiar los corazones, solo El, puede proteger a los seres que mas amamos en la vida, y darnos de su paz.

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