
Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová me sustentaba.
SALMO 3: 5
El sueño no se concilia muy fácilmente en medio de una crisis. David pudo haber pasado noches en vela cuando su hijo Absalón se rebeló y reunió un ejército para matarlo. Sin embargo, durmió tranquilamente, aun en medio de la rebelión. ¿Qué marcó la diferencia? David clamó a Dios y Él lo escuchó. La seguridad de una oración contestada da paz. Es más fácil dormir bien cuando aceptamos, con plena seguridad, que Dios tiene las riendas de las circunstancias. Si usted se pasa la noche despierto por la preocupación de no poder cambiar las circunstancias, derrame su corazón delante de Dios y agradézcale que Él lleva las riendas de todo. Luego, ¡descanse!
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