“-Padre- dijo Jesús-, perdónalos,
porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse
entre sí la ropa de Jesús.”
Lucas 23.34
¿Te has preguntado alguna vez como fue que Jesús pudo
mantenerse sin tomar represalias contra la multitud que lo mató? ¿Te has
preguntado alguna vez como hizo para no perder los estribos? Aquí está la
respuesta. Es la segunda parte de su declaración: “Porque no saben lo que
hacen”. Es como si Jesús considerara a esa multitud sedienta de sangre y
hambrienta de muerte, como si fueran víctimas y no como asesinos. Es como si en
sus rostros Él viera confusión en vez de odio. Como si Él los considerara no
como una turba militante, sino tal como Él los llamó: como “ovejas sin pastor”.
“Ellos no saben lo que hacen”
Y cuando tú piensas sobre esto te das cuenta de que ellos no
pensaron. No tenían ni la más leve idea de lo que estaban haciendo. Era una
turba enloquecida, fuera de control, furiosa con algo que no podía ver, así que
llevó las cosas demasiado lejos, toda la
gente. Pero ellos no sabían lo que estaban haciendo.

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