lunes, 23 de septiembre de 2013

PERFECTA PAZ


La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Juan 14: 27



El resultado final de la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas es una paz profunda y duradera. A diferencia de la paz del mundo, cuya definición suele ser ausencia de conflicto, esta paz es una confiada seguridad en cualquier circunstancia; con la paz de Cristo, no tenemos por qué temer al presente ni al futuro. Si su vida está cargada de tensión, permita que el Espíritu Santo lo llene de la paz de Cristo (véase Filipenses 4.6, 7 para saber más respecto a experimentar la paz de Dios).
El pecado, el temor, la inseguridad, la duda y muchas otras fuerzas están en guerra en nosotros. La paz de Dios entra a nuestros corazones a fin de frenar estas fuerzas hostiles y ofrecer consuelo en lugar de conflicto. Jesús dice que nos dará esa paz si estamos dispuestos a aceptarla.

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