Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan 14: 26
Jesús prometió a los discípulos que el Espíritu Santo los ayudaría a recordar lo que Él les enseñó. Esta promesa asegura la validez del Nuevo Testamento. Los discípulos fueron testigos de la vida y las enseñanzas de Jesús, y el Espíritu Santo los ayudó a recordar sin omitir sus perspectivas individuales. Podemos confiar en que los Evangelios narran muy bien lo que Jesús enseñó e hizo (véase 1 Corintios 2.10–14). El Espíritu Santo puede ayudarnos de la misma manera. Al estudiar la Biblia, podemos confiar que Él plantará la verdad en nuestra mente, nos convencerá de la voluntad de Dios y nos la recordará cuando nos apartemos de ella.

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