jueves, 21 de febrero de 2013
Unidad, Unidad, Unidad
¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!
Salmo 133: 1
David declaró que la armonía es deliciosa y buena. Es lamentable, pero la armonía no predomina en las iglesias como debería. Las personas están en desacuerdo y causan división por asuntos sin importancia. Algunos parecen deleitarse en provocar tensiones al desacreditar a otros. La armonía es importante porque: 1.- hace que la iglesia sea un ejemplo positivo ante el mundo y ayuda a atraer a otros;
2.- nos ayuda a cooperar como un cuerpo de creyentes según el propósito de Dios, dándonos un anticipo del cielo;
3.- renueva y revitaliza los ministerios para que haya menos tensión que mine nuestra energía.
Vivir en armonía no significa que debamos estar de acuerdo en todo; habrá tantas opiniones como notas en un acorde musical. Pero estamos de acuerdo en nuestro propósito en la vida: trabajar juntos para Dios. Nuestra expresión externa de unidad debe revelar nuestra unidad interna de propósito.
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