Nos gozaremos y alegraremos en él.
Salmo 118: 24
Hay días cuando lo menos que queremos hacer es alegrarnos. Nuestro ánimo está
decaído, nuestra situación no está al alcance de nuestras manos, la tristeza o culpabilidad
es abrumadora. Podemos identificarnos con los salmistas que a menudo se sentían así.
Sin embargo, no importa cuán deprimidos se sintieran los salmistas, siempre fueron
sinceros con Dios en cuanto a cómo se sentían. Y cuando hablaban con Dios, sus
oraciones terminaban en alabanzas. Cuando no sienta deseos de regocijarse, dígale a Dios
cómo se siente realmente. Descubrirá que Dios le dará una razón para hacerlo. Dios nos
ha dado este día para vivir y servirlo: ¡alégrese!

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