
Los insensatos no estarán delante de tus ojos;
Aborreces a todos los que hacen iniquidad.
Salmo 5: 5
Dios no puede condonar ni excusar ni siquiera el pecado más pequeño. No podemos excusarnos por haber pecado solo un poquito. Cuando crecemos en nuestra vida espiritual, nuestra sensibilidad hacia el pecado se incrementa. ¿Cuál es su reacción hacia el pecado en su vida? ¿Es insensible y despreocupado en cuanto al pecado? A medida que Dios nos haga conscientes del pecado, debemos adoptar una actitud de intolerancia hacia ese pecado y disposición a cambiar. Todos los creyentes deben luchar por ser más tolerantes con la gente, pero menos tolerantes con el pecado de los demás y los suyos propios.
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