domingo, 3 de junio de 2012

EL NOS CONOCE



Me he consumido a fuerza de gemir;
Todas las noches inundo de llanto mi lecho,
Riego mi cama con mis lágrimas.
SALMO 6: 6



Al volcar su corazón con lágrimas, David estaba siendo totalmente sincero con Dios. Podemos ser sinceros con Dios, aun cuando estemos llenos de enojo y desilusión, porque Él nos conoce profundamente y quiere lo mejor para nosotros. El enojo a menudo tiene dos resultados: en lo exterior, actos precipitados; en lo interior, depresión. Debido a que nosotros confiamos en nuestro Dios todopoderoso, no tenemos que ser víctimas de las circunstancias ni vernos abrumados por la culpabilidad del pecado. Sea sincero con Dios y Él lo ayudará a dejar de poner su atención en usted mismo y ponerla en Él y su misericordia.

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