martes, 5 de junio de 2012

ACUDAMOS A EL





Jehová Dios mío, en ti he confiado;
Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame,
No sea que desgarren mi alma cual león,
Y me destrocen sin que haya quien me libre.
SALMO 7: 1-2


¿Ha sido alguna vez acusado falsamente o herido de tal manera que ha querido vengarse? David escribió este salmo como respuesta a las calumnias de los que declaraban que estaba tratando de matar al rey Saúl y apoderarse del trono (1 Samuel 24.9–11). En vez de tomar el asunto en sus propias manos y regresar el golpe, David clamó a Dios por justicia. La respuesta adecuada a la calumnia es la oración, no la venganza, debido a que el Señor dice: «Mía es la venganza, yo pagaré» (Romanos 12.19; véanse también Deuteronomio 32.35, 36; Hebreos 10.30). En lugar de devolver el golpe, pida a Dios que tome el asunto en sus manos, que imparta justicia y que restaure su reputación.

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