
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
LUCAS 2 :7
Aunque nuestra primera impresión de Jesús es la de un bebé en un pesebre, no debe ser la final. El niño Cristo en el pesebre ofrece una hermosa escena de Navidad, pero no debemos dejarlo allí. Esta pequeña e indefensa criatura tuvo una vida maravillosa, murió por nosotros, ascendió a los cielos y volverá a la tierra como el Rey de reyes. Gobernará el mundo y juzgará a todas las personas de acuerdo a la decisión que hayan tomado acerca de Él. ¿Qué imagen tiene usted de Jesús, la de un bebé en el pesebre o la de su Señor? Asegúrese de no subestimar a Jesús. Permítale crecer en su vida.
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