
“Bendice alma mía a Jehová y no olvides ninguno de sus beneficios”
Salmo 103:2
Bendecir es dar alabanza y gloria, y es a eso que nos invita el salmista en esta hermoso verso, dar alabanza y gloria a Dios, reconociendo cada una de las bendiciones que día a día derrama sobre nosotros, no olvidándonos de ello cuando las cosas se ponen difíciles, o surgen aflicciones en nuestra vida.
Quien olvida los favores recibidos, es un creyente que no valora la bondad de Dios y vive indiferente a pesar de todo el bien recibido.
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