
“Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia”
Salmo 103:8
Solo la misericordia, la clemencia y el amor de Dios han hecho posible la redención del ser humano, porque nosotros no podemos, por nuestra propia capacidad, volvernos a Dios y cambiar nuestra mala manera de vivir.
Debemos estar eternamente agradecidos con nuestro amado Señor Jesucristo, que vio nuestra debilidad y se ofreció así mismo, como propiciación por nuestros pecados.
Nosotros somos solo recipientes de su amor, y si no hemos sido consumidos a causa de nuestros pecados, es solo porque el es “lento para la ira, y grande en misericordia”
Dice la palabra del Señor que Dios derramará juicio sobre los incrédulos, pero aun, en su clemencia, espera que acepten su amor.
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