jueves, 17 de mayo de 2012

TODO ES POR GRACIA



No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
Deuteromio 9: 5


Después de conquistar las naciones paganas en Canaán, Israel se vería tentado a enorgullecerse pensando que fue debido a su justicia que Dios les dio la victoria. Moisés les recuerda que sus victorias serían todas debido a la gracia de Dios.

La aplicación es cierta para los cristianos hoy. ¡No nos atrevamos a olvidarnos de la gracia de Dios! Somos salvos por gracia (Ef 2.8–10) y cualquier obra que hagamos para Él es por gracia (1 Co 15.10; Ro 12.6). Si tenemos bendiciones materiales y espirituales, es debido a su gracia y no a nuestra bondad. Tales bendiciones deben hacernos humildes, no hacernos orgullosos, y debemos querer usar lo que tenemos para su gloria al ganar almas. Así como Moisés intercedió por la nación y la salvó, Cristo murió por nosotros y vive para siempre para interceder por nosotros. Por Él tenemos tan grandes bendiciones hoy.


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