Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
Deuteronomio 8: 2
¡Las «artimañas» del diablo son más peligrosas que sus ejércitos! En esta sección Moisés advierte a su pueblo acerca de los peligros de la prosperidad.
Se olvidarían de los cuarenta años del cuidado de Dios, cuando Él les proveía de alimentos y de abundante ropa. Y este olvido los llevaría a pecar: en su prosperidad y bendición en la «tierra que fluye leche y miel», llegarían a sentirse satisfechos en sí mismos y pensarían que su fuerza logró todas esas cosas.
¿No está ese pecado con nosotros hoy? A menudo cuando los tiempos son duros y tenemos que depender de Dios para nuestras necesidades diarias, nos acordarnos de Él y le obedecemos. Pero cuando «las cosas marchan bien» y tenemos más de lo que necesitamos, nos volvemos autosuficientes y nos olvidamos de Dios. «Él te da el poder para hacer las riquezas» (v. 18) es una afirmación que todos necesitamos recordar.

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