Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.
2 CORINTIOS 11: 14-15
Satanás y sus siervos pueden engañarnos presentando una apariencia atractiva y moral. Mucha gente ingenua sigue enseñanzas sutiles que citan la Biblia y luego inducen a cultos que alienan, que apartan de la familia y que practican la inmoralidad y el engaño. No se deje estafar por la apariencia. Nuestras impresiones no son el único indicador confiable para deducir quién es o no es un seguidor verdadero de Cristo; lo siguiente nos ayuda hacernos algunas preguntas:
(1) ¿Confirman sus enseñanzas las Escrituras (Hechos 17.11)?
(2) ¿Afirman y proclaman sus maestros que Jesucristo es Dios y que vino al mundo como hombre para salvar a la gente de sus pecados (1 Juan 4.1–3)?
(3) ¿Es su forma de vida coherente con la moralidad bíblica (Mateo 12.33–37)?

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