martes, 23 de agosto de 2011

SANTIDAD INTEGRAL


.-“Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón. Salmos

101:2b (NVI)

A veces pensamos equivocadamente, que las cosas ocultas, las que hacemos dentro de las paredes de nuestro hogar, lejos de la mirada inquisitiva del mundo que nos rodea, no son conocidas. Incluso creemos que nuestros actos no influyen a nadie, puesto que ocurren en la privacidad de nuestra casa. Sin embargo, cuan equivocados estamos.

El pecado oculto nos daña a nosotros mismos, tiene la capacidad de ensuciar nuestro corazón a tal punto, que peligra incluso nuestra salvación. Porque el ojo de Jehová esta sobre sus hijos, para conocer las intenciones de nuestro corazón, y El dice en su palabra, que solo los íntegros habitaran en su presencia.

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