domingo, 29 de mayo de 2011

ES DIOS


¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
SALMO 139:7


Dios «prueba la mente y el corazón». No hay nada oculto para Dios. Esto puede aterrarnos o consolarnos. Nuestros sentimientos son un libro abierto para Él. Debido a que conoce hasta nuestras motivaciones, no tenemos dónde escondernos, ni manera de escapar de las consecuencias del pecado. Pero ese mismo conocimiento también nos da un gran consuelo. No tenemos que impresionar a Dios ni disimular la verdad. En vez de eso, podemos confiar en que Él nos ayudará a fortalecer nuestras debilidades particulares para poder servirle como Él lo ha planeado. Si verdaderamente buscamos seguirlo, nuestro esfuerzo será recompensado.

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