
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Marcos 16:15
Sólo hay dos grupos de personas en el mundo:
- los que han escuchado el evangelio,
- y aquellos que no.
Si quienes lo han escuchado (y creído) rehúsan proclamarlo, Dios recompensará a cada uno «de acuerdo con sus obras». Somos responsables por nuestra generación. Aunque la gente a menudo debate en cuanto a la suerte de aquellos que murieron sin escuchar el evangelio, este pasaje revela la importancia de alcanzar a aquellos que están vivos aún. Una orientación práctica, tomada de Hechos 13.36, podría enseñarnos: David sirvió a su generación por la voluntad divina. No podemos retornar a la pasada generación, tampoco alcanzar la próxima, pero sí servir a ésta. La única generación por la cual Dios nos hace responsables es la nuestra.
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